La travesía de una familia venezolana en busca de asilo político en Estados Unidos se convirtió en un proceso de casi dos años.

La familia Maita tendrá que justificar su caso y avanzar en su proceso de asilo, que empezó en septiembre de 2019, cuando llegaron al puerto de entrada de Piedras Negras.

La travesía de una familia venezolana en busca de asilo político en Estados Unidos se convirtió en un proceso de casi dos años. Tras escapar de lo que consideran como una persecución política relatan los momentos de terror vividos en México, mientras aguardaban una resolución de su caso.

La familia Maita, Pedro, su esposa María Rebeca y su dos hijos salieron de Venezuela el 30 de agosto de 2019, en busca de asilo político en Estados Unidos.

“La principal razón por la cual salí hacia los Estados Unidos fue por un problema político, que tenía, que yo y mi familia se vio afectada, mi esposa y mi hijo menor fueron golpeados brutalmente por esbirros, por gente afecta al gobierno y decirte que cómo salí, fue cuestiones de cuatro, cinco días que tuvimos que salir prácticamente huyendo por preservar la vida”, comenta a la Voz de América Pedro Maita.

El camino no fue fácil para esta familia que, según explicó Pedro, tras ser puesta bajo el Protocolo para Protección a Migrantes o MPP, debió esperar en México después de su primera audiencia en una Corte de Inmigración.

Como un milagro se refieren al hecho de que lograron escapar de una persecución, reconociendo el peligro al que migrantes como ellos se enfrentan al ser puestos bajo el programa de “Tercer país seguro», implementado por la administración del expresidente Donald Trump”.

Francisco Maita, hijo de Pedro y María, recuerda que: “Al salir del portón ya estaba una camioneta al frente parada”, la cual se acercó a ellos. “Se nos pegó atrás, yo dije ‘Nó, nos están persiguiendo’”, comenta Francisco.

“Fue como media hora de persecución con aquellas personas que nos querían intentar secuestrar”, agrega, por su parte, Pedro Maita Jr.

María Rebeca recuerda también el momento: “Veía aquí al lado a mi hijo, el otro, y de verdad mira son momentos amargos no se lo deseo a nadie”.

Pedro Maita, el padre, explica que el migrante en la frontera entre México y EE. UU. “somos como quien dice carnada de diferentes grupos organizados que, a la final, ellos lo que quieren es dinero, y nosotros somos como una especie de mercancía”.

Sin embargo, según María Rebeca, las cosas cambiaron con la entrada de Joe Biden y su decisión de procesar en Estados Unidos las solicitudes de asilo, con la ayuda de ACNUR y la OIM.

“Llaman, mira te tienes que acercar a la frontera tal día vas a pasar por tal frontera a tal hora y uno se planifica y conjuntamente con ellos creo que vamos resguardados porque saben que vamos hacia allá”, explica María Rebeca.

Después de tres llamadas, espera y momentos de angustia, esta familia forma parte de los más de 25 mil casos activos de MPP que serán procesados desde Estados Unidos.

Tras volar a Tijuana y seguir los protocolos sanitarios, los cuatro pisaron suelo estadounidense el lunes 26 de abril, en San Ysidro, California.

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 “Quiero reunirme con mi hermana, con mi familia y no me voy por algún desprecio de acá de Monterrey, sino que realmente era eso, puede ser el fin, el destino que llevábamos, pero si quiero que sepan que a Monterrey y a toda su gente y a todas las personas que conocí aquí de verdad quiero que sepan que los aprecio mucho y de verdad desde el corazón agradecido con toda su hospitalidad y con todo su buen trato para mí y mi familia”, dice Pedro Maita, el padre.

 

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