Con hospitales en el límite por la pandemia, desde programadores hasta estudiantes han ideado soluciones digitales

Una base de datos de clínicas y hospitales, un catálogo de bioseguridad para negocios o un directorio que ayuda a buscar medicinas u oxígeno. Apps creadas por venezolanos contra el covid-19 surgen entre la crisis económica y una virulenta segunda ola de contagios.

Con hospitales en el límite por la pandemia, desde programadores hasta estudiantes han ideado soluciones digitales. Es un desafío a la debacle de Venezuela, con ocho años de recesión y servicios públicos colapsados, internet incluido.

Según el índice global de Speedtest, el país tiene uno de los anchos de banda fija más bajos del continente, superando apenas a Cuba y Haití. Ocupa el puesto 139 entre 176 países.

– Docti.App para emergencias –

A cuatro horas de Caracas, en el estado Anzoátegui (noreste), Wilmer Toyo desarrolló Docti.App, un directorio de servicios como farmacias, traslados de emergencias y alquiler de bombonas de oxígeno.

«Esa información está súper dispersa», y por eso la idea es centralizarla «en una sola app», cuenta el programador web de 30 años.

Docti.App es descargable en smartphones, un mercado que aumentó durante 2019. La estatal Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) registró 14,4 millones de suscriptores de telefonía con celulares inteligentes ese año frente a 12 millones en 2018.

La app despliega un listado filtrable de establecimientos con sus respectivos números, confirmados por su creador y otros colaboradores, en cuatro estados, aunque espera completar el resto del país.

«En momentos de emergencia uno lo que quiere es resolver rápido (…), la app es genial porque te ahorras tiempo», cuenta María Ramos, ingeniera química de 30 años, desde Puerto La Cruz, Anzoátegui. «Pinchas las farmacias, por ejemplo, y te manda a la función de llamada y ya».

Docti.App le permitió a María buscar medicinas y bombonas de oxígeno en pleno «corre corre», para su madre sexagenaria contagiada de covid-19 en abril.

Largas filas se forman en Venezuela para recargar cilindros de oxígeno, que cuestan 30 dólares (equivalente a nueve ingresos mínimos), usados para atender en casa a los enfermos de covid-19.

Los apagones crónicos en Anzoátegui y otras provincias complicaron montar la app: «El internet es inestable» y «se me iba la luz y me quedaba en el aire», dice Toyo. Sin financiamiento, trabaja junto a usuarios que aportan actualizaciones.

– Javenda, hospitales a un clic –

José Miguel Avendaño navega por un mapa de Venezuela desplegado, con coloridos puntos, en uno de los dos monitores curvos conectados a su PC.

Hace zoom hasta llegar a La Candelaria, céntrica zona donde vive en Caracas, hace clic en un punto rojo y se abre un cuadro con información de un hospital cercano. Y finalmente, explica Avendaño, «está Google Maps», que le muestra la ruta más eficiente.

Javenda, su aplicación web, es un directorio interactivo que enlaza a sus usuarios con Google Maps para llegar rápidamente a los abarrotados centros de salud.

Este país de 30 millones de habitantes acumula más de 220.000 contagios y unas 2.500 muertes por covid, pero organizaciones como Human Rights Watch desestiman los balances oficiales al denunciar un elevado subregistro.

«En vez de ponerme a criticar y lamentar esta situación, déjame tratar de resolver», pensó Avendaño. El especialista en ciencia de datos de 46 años recolectó data oficial y privada de 1.020 centros de salud y la puso en un mapa al cual se entra mediante un enlace. Le tomó tres días desarrollarlo.

Espera alimentar el mapa con datos de terceros como Daniel Torres, programador, quien le entregó información de centros de salud del estado Carabobo (norte), donde vive.

«¿Por qué nosotros no podemos colaborar en una iniciativa como esa? (…). Pienso que es una buena forma de contrarrestar el avance del covid-19», asegura.

– Seguros con Nezha –

Con su celular, Rebeca Paredes escanea un código QR y aparece una flor de loto con la palabra Nezha.

Es el logotipo de un prototipo de app sobre medidas de bioseguridad y seguridad industrial que Rebeca desarrolló junto a su compañera Wanda Tremont, ambas de 16 años, impulsadas por una competición mundial para jóvenes.

Fue pensada «para ver la seguridad que tienen los establecimientos (…) qué medidas y qué normas ellos están respetando: qué permisos tienen, cuál es su capacidad de aforo, sus dimensiones de espacio (…), salidas de emergencia», enumera Rebeca.

Mientras Wanda pulsa botones desde la computadora, Rebeca navega por varias pestañas. Surgen casillas y barras para rellenar por sus futuros usuarios: dueños de locales y sus clientes.

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«A veces uno sale y el que te vende tiene el tapabocas por la barbilla. Son cosas que uno piensa: (…) ¿sería realmente seguro comprar en este lugar?», se preguntó Rebeca, quien observa desde la ventana de su apartamento la barriada popular caraqueña 23 de Enero.

Wanda, delgada joven de tez oscura, lamenta las dificultades de conexión. Con tarifas controladas, las empresas de telefonía afrontan problemas para mantener sus redes. Rebeca y Wanda apuntan a financiamiento externo y alianzas estatales para potenciar su proyecto, que esperan sea descargable por PlayStore.

AFP

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