Mons. Fernando Castro

Por Mons. Fernando Castro

Hay que erradicar del país las causas de la parálisis que han supuesto las medidas contra la pandemia. El COVID 19, en algunos casos de consecuencias devastadoras, ya tiene una vía clara de erradicación: la vacuna.

Sin ninguna duda esta situación de protección, de cuidado, de mayor vida familiar, ha tenido frutos saludables. Sin embargo, se ha producido un desbarajuste social, laboral, económico, educativo, etc. La intermitencia de la cuarentena, que supone la paralización parcial del trabajo, la previsión de las medidas para protegernos del contagio son comportamientos que se han enseñado a la población, son indispensables y, al menos, en la Iglesia hemos tratado de implementar y divulgar ampliamente. El uso del tapaboca, el distanciamiento físico, el frecuente lavado de las manos y evitar las concentraciones de personas, son medidas necesarias, pero ya no son suficientes.

Hay un clamor masivo pidiendo la vacunación. Estamos en un momento de dar ese paso adelante y así prestaremos el primer servicio que necesitan los venezolanos: controlar la pandemia y los contagios, liberarse del terror a la enfermedad, y orientarnos a desempeñar una vida normal para trabajar y estudiar. Sobre todo, es una acción indispensable para cuidar la vida de los venezolanos.

Los investigadores han trabajado muchísimo y ya el mundo dispone de varias vacunas para inmunizarse de esta enfermedad. Es un gran avance. Aislar la pandemia con la vacunación es dar pasos para erradicarla como sucedió con el sarampión y otras enfermedades. Es indispensable, aplicar la vacuna a la población de modo urgente, ordenado y masivo: disminuirá el contagio y la frecuente virulencia de la enfermedad.

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En esto las autoridades deben ser ejemplares: se trata de la salud de la población y es una medida eficaz, que libre de ideologías y política, debe suministrase a la totalidad de la población porque actualmente si no es por su mediación, los ciudadanos no tienen acceso a la vacunación. Es el bien del pueblo que clama ayuda.

Ya el mundo dispone de vacunas. Venezuela debe disponer de vacunas para su gente.-

Mons. Fernando Castro Aguayo

fcastroa@gmail.com

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