Han establecido crear un equipo de acompañamiento permanente en todos los albergues administrados por la Iglesia

Frente a esta grave situación han establecido crear un equipo de acompañamiento permanente en todos los albergues administrados por la Iglesia

Hay indignación en Panamá, tras la publicación de un informe con más de 700 páginas en el que se revelaron situaciones de abusos sexuales perpetrados durante años contra menores en albergues administrados por el gobierno. La Iglesia ha expresado su repudio ante lo que calificó como “un pecado social y delito irracional”.

Toda vez que la congresista Zulay Rodríguez, integrante de la comisión que elaboró el reporte sobre los albergues, denunció que religiosos abusaron de adolescentes, las embarazaron y obligaron a abortar.

Frente a esto, la Iglesia ha pedido “no solo levantar cadalsos” y que cualquier denuncia “no sea aprovechada esta situación para atacar o desinformar, porque a veces sin querer estamos abriendo heridas nuevas en estos niños, niñas y adolescentes”.

Tolerancia cero de abusos

De hecho han mostrado su disposición a colaborar en el esclarecimiento de estos casos a través de la arquidiócesis de Panamá, Cáritas, la Pastoral Familiar y Movimientos de Familia, puesto que “como Iglesia, reiteramos nuestra tolerancia cero ante estos actos abominables, y nos unimos a las voces que exigen sancionar con rigor a los responsables”.

Demandan de las autoridades: “Dar a conocer la verdad de las acusaciones, y llevar adelante un proceso de investigación donde debe prevalecer la justicia y la transparencia, sin revictimizar a los niños, niñas y adolescentes que se encuentran protegidos en los hogares actualmente”.

“Lo más grave es que estos hechos no son nuevos. Han estado pasando por lustros en nuestra sociedad, sin que se hiciese nada para enfrentar con valor y contundencia la situación”, acotaron.

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Equipos de acompañamiento

Frente a esta grave situación “sabemos que no podemos mirar hacia otro lado”, por ello “con el interés de reforzar y adecuar los centros y hogares de niñez y de ancianos inspirados por la doctrina católica, hemos establecido un equipo de acompañamiento permanente”.

“Vivimos tiempos de una cultura que se ha acostumbrado a levantar las manos y decir “me rindo. La Iglesia, por inspiración de su Maestro, se ofrece a caminar junto a los niños, niñas y adolescentes –y sus cuidadores–,para insistir en un mejor camino, y no dejarlos solos, aunque el viento sea contrario”, han explicado.

Además hacen un llamado “a todos quienes han mostrado de diversas maneras su repudio a estas denuncias, para que nos unamos y podamos lograr una Política de Estado de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes, especialmente los más vulnerables”.

Vida Nueva

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