Devoción a José Gregorio Hernández

La Conferencia Episcopal Venezolana celebró su asamblea anual en la que en base a un analisis de la realidad han dado a conocer la gravísima situación del país.

Tomando en cuenta la próxima beatificación del “Médico de los pobres”, la CEV aspira que la ceremonia perdure en la historia con un claro objetivo: “refundar a Venezuela con los principios de la nacionalidad inspirados en el Evangelio”

No es pequeña cosa lo que anhela la iglesia en el país suramericano con la peor crisis social, política y económica: “refundar a Venezuela con los principios de la nacionalidad inspirados en el Evangelio”.

Así lo dice la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) al concluir la asamblea que, del 7 al 11 de enero, realizaron de manera virtual. En ella dieron a conocer una exhortación en la que detallan la “gravísima situación del país; pero también, la inédita propuesta para el necesario cambio que el país amerita.

La realidad que humilla y lacera es el espejo de la iglesia: más de seis millones de venezolanos migraron hacia varios continentes obligados por la crisis; los hospitales se encuentran sin atención adecuada para los pacientes crónicos o temporales; la desplomada economía afecta a más del 80 por ciento de la población, empujándola a la pobreza extrema; y la violación de los derechos humanos es una práctica permanente.

Dos párrafos muy duros que preceden la arriesgada sugerencia de los obispos en la exhortación, iluminan la visión sobre los temas sociales y políticos que los envuelven.

El éxito futuro o la continuidad de la crisis institucional que caracteriza a Venezuela, pudiera depender de la acogida o rechazo de lo que se propone desde la CEV.

Venezuela necesita un cambio radical

“Volvemos a insistir que el país necesita un cambio radical en la conducción política; lo cual requiere por parte del gobierno la suficiente entereza, racionalidad y sentimiento de amor al país, para detener este mar de sufrimiento del pueblo venezolano”, dicen.

Exigen al gobierno de Nicolás Maduro

“la urgente disposición a fin de encontrar el camino legal y pacífico más expedito, que facilite una transición democrática y nos lleve cuanto antes a unas elecciones presidenciales y parlamentarias en condición de libertad e igualdad para todos los participantes y con acompañamiento de organismos plurales”.

Las exigencias no son nada fáciles, si se toma en cuenta que el gobierno, manejando los tiempos establecidos por la Constitución, convocó elecciones parlamentarias el 6 de diciembre, y obtuvo una mayoría de casi el 100 por ciento de diputados socialistas.

El 5 de enero de 2021, instalaron la Asamblea Nacional, en medio del rechazo de la oposición vinculado al interino Juan Guaidó. Varios países que catalogaron la elección como “ilegítima”. Pero también, ante la “indiferencia” de la población que “no participó”, tal vez agotada por los años de confrontación o la falta de claridad en las filas opositoras.

José Gregorio Hernández un modelo a seguir

Sin embargo, el análisis de los obispos no se queda únicamente en las denuncias sobre esta realidad que ha marcado al país desde hace más de dos décadas; afianzados en la próxima beatificación del doctor José Gregorio Hernández, indicaron que la ceremonia debe quedar “en los anales de la historia”, por un claro objetivo: “refundar a Venezuela con los principios de la nacionalidad inspirados en el Evangelio”.

La CEV no detalla cuáles serían esos principios y la manera de refundar a Venezuela, sin embargo, consideran que el conocido “Médico de los Pobres” es

“un modelo de servicio y opción por los pobres, de honestidad y responsabilidad en el ejercicio de la profesión y testigo de la fe en Jesucristo”.

Y agregan:

“Al contemplar la figura de José Gregorio, sin duda podremos conseguir el ejemplo que nos lleve amar más a Dios y al prójimo y nos aliente a la tarea común de reconstruir el país con total y decidida esperanza”.

Verdaderamente, el doctor José Gregorio Hernández, con su testimonio de vida al servicio de los más necesitados, capitaliza el afecto nacional; como quedó demostrado durante la exhumación de sus restos, el 26 de octubre 2020.

Todavía no hay una fecha establecida para la ceremonia de beatificación, sin embargo, el cardenal Baltazar Porras en diversas oportunidades dijo que sería en abril, “si las condiciones lo permiten”.

La iglesia es una instancia mediadora creíble…

El Episcopado precisa en el documento, que dedicarán “tiempo hasta el día de su beatificación para encontrarnos, dialogar y buscar las maneras para que nuestra reconciliación nos ayude a superar en justicia lo que se debe dejar a un lado”.

Con ello se entiende la disponibilidad de la iglesia de ser un factor de unión y cercanía entre los venezolanos, cuyas relaciones están rotas por las imposiciones del gobierno y las desacertadas acciones de quienes lo enfrentan. Aunque ya lo ha intentado sin éxito, la Iglesia no cesará en su empeño de ser “mediadora” para la reconciliación y el reencuentro.

“Como pastores que somos del pueblo de Dios, estamos comprometidos en nuestras diócesis, parroquias, movimientos de apostolado, etcétera, en construir espacios que nos lleven a un diálogo y reconciliación nacional para hacer realidad la verdad, la justicia, la libertad y la fraternidad que vienen del amor de Dios”, se cita del documento.

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Jornada nacional de oración y reflexión

Una de las próximas acciones de la iglesia venezolana será una Jornada Nacional de oración y reflexión, el martes 2 de febrero de 2021. “De manera que nuestras plegarias fortalezcan la fe y la esperanza”, dice la invitación lanzada este 11 de enero.

El deseo, sostienen desde la CEV, es que “podamos resolver nuestros conflictos de manera pacífica, en una sociedad donde nos reconozcamos unos a otros como hermanos”.

Aleteia

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