Danny Ocean

El músico, que hasta 2015 vivió en Venezuela, trabaja en otro disco. Recientemente lanzó la canción “Cuántas veces”. Le gustaría colaborar con Alejandro Sanz. Su tema “Me rehúso”, considerado un himno del exilio, tiene más de 1 millardo de reproducciones

Acabo de estrenar una canción con Justin Quiles. Le ha ido increíble. El primer día tuvo como 300.000 reproducciones en Spotify. Un buen número para un debut. En Youtube también le ha ido cool.

“Cuántas veces” invita a ser sinceros. La escribí desde el punto de vista de un tercero, que invita a hablar claro si solo se quiere vacilar, y así no herir a la otra persona. La verdad es libertad.

Pero todo esto comenzó hace cinco años con “Me rehúso”, canción que ya suma 1,04 millardos de reproducciones en Spotify, y una cantidad similar en Youtube. Amigo mío, todo esto ha sido una ola que he surfeado. (Risas).

Soy un chico que comenzó a hacer música en su cuarto. No soy de esos artistas que han pasado por muchos filtros. Yo estaba en mi casa, compuse esta canción, la subí a Internet, y repentinamente pasó todo esto.

Ha sido difícil, de cierta manera, pero también una bendición. Fue una canción que me cambió la vida de la noche a la mañana. La primera que puse en todas las plataformas. Me tocó digerir mucha información, tanto en lo profesional como en lo personal.

Un periodista me recuerda que en el periódico español El Mundo calificaron a «Me rehúso» como el himno de los exiliados venezolanos. Creo que es un título que le ha puesto la gente. Esa no fue mi finalidad. Yo simplemente me desahogué, y bueno, también fue un regalo de San Valentín.

Van cinco años y sigo aprendiendo de las políticas del negocio, los diferentes procesos creativos. Como dije, ha sido una ola, brother. Tengo toda mi vida componiendo, pero “Me rehúso” me permitió empezar a vivir de la música. ¡Qué bendición!

Logró una gran conexión con la gente. Cuando alcanzas eso, te empiezan a ver diferente. Cambian las perspectivas con tu familia y con las amistades. Te toca asumir muchas responsabilidades.

Una de las cosas más difíciles es darse cuenta que uno tiene responsabilidades como artista, que las cosas no son a lo loco.

Me tocó aprender todo, incluso subirme a un escenario. La primera vez que me monté en una tarima fue en 2019. ¡Imagínate! Tengo 28 años y nunca me imaginé esto. Ahora estoy en un apartamento en Miami.

Esa primera tarima fue en Tegucigalpa, Honduras. (Risas). Cuando llegué al counter del aeropuerto en Miami, me devolvieron porque necesitaba una visa para entrar a ese país. Salí corriendo al consulado para que me ayudaran. Luego no conseguí vuelos para Tegucigalpa, entonces tuve que ir a San Pedro Sula, de ahí, me pasaron buscando en un helicóptero. Imagínate eso. (Risas).

Le pregunté al piloto si podíamos pasar por encima de la tarima. Y ahí estaba yo saludando al equipo desde el helicóptero. Fue una experiencia muy cool. Estaba nervioso, pero había ensayado bastante. Me sentía preparado.

Uno como que atrajo todo esto. Uno lo visualiza mentalmente. Escúchame, son más las bendiciones, que las cosas duras que tocan digerir. Quiero dejar claro eso. No hay nada más sabroso que vivir de lo que a uno le gusta, pero para eso se necesita constancia.

Fue en 2016 cuando salió “Me rehúso”, pero yo no quería presentarme en conciertos hasta no tener un álbum. Por eso cuando estrené 54 + 1 en el año 2019, comencé a girar.

También es verdad que se escribió en un contexto político y social, pero eso era solo para mí. No quise salir a representar algo. Igual me parece cool que la gente lo vea de esa manera.

En estos días me metí en Twitter y encontré una cuenta que decía que aprobaba la canción como nuevo himno nacional de Venezuela. Me dio mucha risa. Cuanta enseñanza me ha dado esa canción. Sigo aprendiendo sobre cómo de una crisis humanitaria, surge una historia de amor. ¿Me explico? Es muy loco todo.

El arte en todo

La vida trata de saber cómo unir distintos puntos. Una vez escuché que Steve Jobs dijo eso. Creo que tenía toda la razón. Por ejemplo, yo estudié Diseño Gráfico. El arte es igual para todas las ramas. El diseño me ayudó tanto en mi imagen como en sentir las canciones. Ya no escucho las canciones sin pensar en un color. Cuando las escribo, necesito llevarlas a un color. En mi álbum 54 + 1 yo fui el chico sentado en la computadora diseñando todo. No solo  la portada, sino todo lo demás.

Gracias a Dios tuve unos padres increíbles que me dieron la oportunidad de estudiar en la universidad. Tal vez en ese momento no lo veía de esa manera, pero qué cool que a medida que pasan las cosas en tu vida, unes los nudos.

En Caracas también trabajé en una agencia publicitaria que me dio nociones de cómo presentar las cosas, el marketing en el mundo digital. Ahora preparo un disco mucho más colaborativo, no solo con otros artistas, sino también con productores, compositores y diseñadores. Si bien sigo siendo el chico sentado frente a la computadora, ya no lo estoy tanto como antes. Estoy al lado también de otros, codirigiendo.

No puedo adelantar mucho sobre quiénes estarán. Pero puedo decir que hay venezolanos que pocas personas conocen. Me gusta agarrar esos talentos emergentes sobre los que tengo una visión. Hemos combinado como un triángulo en el que está un chico llamado José Andrés Benitez, que estudió en Berklee, y otro de Puerto Cabello llamado V1fro. El disco no tiene nombre ni fecha de lanzamiento. Esa es la parte más complicada, titular un disco. (Risas).

Sobre el género

Me cuentas que en redes, especialmente en Youtube, ha habido una discusión sobre la desaparición del reguetón de raíz y cómo el género se ha entremezclado con el pop. Mira, no quiero sonar echón ni nada, pero creo que «Me rehúso» ayudó mucho a mezclar esa onda de reguetón con el pop. A medida que pasa el tiempo, los géneros mutan.

El reguetón o el dembow por naturalidad te hacen mover la cadera. Es algo sabroso. Recuerda que la música es muy cultural. A medida que pasa el tiempo, los artistas toman los ritmos que le gustan y los incorporan a su realidad. Es una evolución. No se trata de pensar que el reguetón es más calle y el pop lo contrario. Tengo entendido que lo mismo pasó con la salsa.

Me preguntan si se puede componer sobre la alegría y el festejo en momentos de incertidumbre, especialmente por lo que ocurre por la pandemia. ¡Claro que sí!. Amigo mío, eso se llama esperanza. No hay otra palabra que resuma ese efecto.

La música, como la vida, trabaja de manera misteriosa. A veces cuando uno está triste, saca las canciones más alegres. En otras ocasiones, cuando estás alegre, sacas las canciones más tristes.

El universo decide

Ya he trabajado con Justin Quiles, Karol G, Skrillex y Mike Bahia. Quería hacer algo con Daft Punk. Para mí ellos son una gran inspiración. No sé si algún día decidan volver. Tal vez a los cinco años se aburran y recuerden esa música increíble que hacían juntos.

Espero que si ese momento se da, esté listo para algo así. Si algo he aprendido, es que si uno quiere algo, si lo tienes en la mente, y uno va trabajando en silencio para eso, es el mismo universo el que decidirá si te pondrá a esa gente en el camino o no. Con Alejandro Sanz me encantaría colaborar. El tiempo dirá.

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Hermano, no sé cuándo tocaré en Venezuela. Me encantaría darte una fecha, pero en realidad eso es un tema delicado.

En Venezuela, a las personas que hacen música y quieran crecer, no les queda otra que trabajar duro y en equipo. Es un momento complicado el que vivimos los venezolanos. Tenemos que aprender estas dos cositas; trabajar duro y en equipo por lo que queremos, y así superarnos como personas y como país.

El Diario

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