MV Caldera

La cantautora zuliana lanzó en Nueva York su cuarto disco, titulado Alma Libre, donde mezcla ritmos afrocaribeños influenciada por la música de Joe Arroyo

Al igual que muchos artistas, MV Caldera tuvo una cuarentena productiva. Desde el confinamiento en casa, la cantante venezolana compuso y produjo su cuarto disco, con un título que suena más como un reto a los tiempos actuales: Alma libre. Luego de casi un año gestándose, el álbum vio la luz recientemente en todas las plataformas digitales.

María Virginia Caldera adoptó su nombre artístico a partir de sus iniciales. Ya la conocían así en su natal Maracaibo, estado Zulia, y ahora también en los escenarios de Nueva York, ciudad donde reside desde hace ocho años. Antes también vivió tres años en Ciudad de México.

Alma libre se publicó a finales de mayo de 2021, justo un año después de su tercer disco, Reencuentro. En 2018 su álbum, Segundo Piso, le valió un premio Latin Grammy en la categoría Productor del Año a la trompetista Linda Briceño. En su discografía también cuenta con trabajos como Primogénito (2014) y el EP Mi tierra (2020).

Tiempo libre

En entrevista para El Diario, Caldera comenta cómo vivió de primera mano la llegada de la pandemia por covid-19 a Nueva York. “A principios de marzo (de 2020) estaba llegando a la ciudad la noticia de que algo estaba pasando, pero no entendíamos lo que era. Luego de una semana cerraron el acceso a la ciudad”, narra.

En los días siguientes presenció la cancelación de conciertos y de la actividad nocturna en la ciudad que nunca duerme. Encerrada en su casa por la cuarentena, la artista señala que aprovechó todo ese tiempo libre para comenzar a escribir nuevas canciones.

Me dio mucho tiempo para pensar qué quería hacer con mi cuarto disco. Ya tenía toda una idea de lo que quería fusionar y ya venía estudiando los géneros que quería”, agrega.

Para las letras de los temas, Caldera se basó no solo en experiencias personales y otras cercanas, sino también en vivencias sacadas de su imaginación. “Hay otras para las que invento personajes o situaciones, me trato de meter un poco en ellas para poder escribir o hacer algo con cada letra, con cada melodía”, acota.

Entre dos países

El tercer disco de Caldera, Reencuentro, se produjo en conjunto con el venezolano Rubén Marcano, quien actualmente reside en Alemania. En aquella ocasión la artista tuvo la oportunidad de grabar las voces en el país europeo. Para Alma libre la situación fue distinta.

Si la pandemia hubiese ocurrido décadas atrás, habría sido imposible grabar el álbum. Sin embargo, la tecnología y la virtualidad actuales favorecieron al equipo creativo para producir de manera remota durante todo el proceso.

“El disco se hizo entre Zoom y WhatsApp, esa es la verdad”, reconoce. Además de Marcano, también participaron en las grabaciones los músicos Henderson Olivares, Tomás Aquino Font. En total, Alma libre se grabó entre Nueva York, Alemania y Florida.

Aunque para ella el contacto personal es importante durante las grabaciones, Caldera también destaca los beneficios de trabajar desde casa. Especialmente en la actualidad, donde ya no se necesitan grandes equipos ni consolas para tener un estudio personal. “Ese cara a cara es único, pero también tiene su swing y su sabor dulce el hecho de hacer las cosas a distancia”, afirma.

Influencia barraquillera

Para Alma libre, la zuliana crea una fusión de ritmos latinos y caribeños que pasan desde la salsa y la tropicumbia hasta el chandé, un género nativo de la costa atlántica colombiana. Entre la música que estudió durante la cuarentena hubo dos grandes influencias: la presentación de Shakira junto a Jennifer López en el Super Bowl de 2020, y la obra de Joe Arroyo.

El compositor, quien nació en Cartagena de Indias, pasó gran parte de su carrera en Barraquilla, donde mezcló la salsa y la música tropical con ritmos autóctonos de la región como la cumbia. Arroyo murió el 26 de julio de 2011 luego de una vida marcada por diferentes problemas de salud. En su honor, Barranquilla erigió una estatua en el Parque de los Músicos.

“Él (Joe Arroyo) se arriesgó y empezó a fusionar los géneros de la costa de Colombia con ritmos africanos y eso me pareció muy exótico. Él ha sido único en ese tipo de manifestaciones”, asevera Caldera.

Las vibras del “centurión de la noche” se perciben en Alma libre como un canto de Carnaval barraquillero. La propia Caldera entiende bien de fusiones, pues a lo largo de su carrera ha atravesado diferentes géneros como la balada y el neofolklore venezolano. También se ha convertido en una embajadora de la gaita zuliana en Estados Unidos durante la época decembrina.

Cultura cosmopolita

Con el éxodo de millones de venezolanos en los últimos años, no solo se han esparcido por el mundo costumbres como la gastronomía y el lenguaje. El arte, y específicamente la música, han penetrado en las culturas de los países huéspedes con cada connacional que migra a probar suerte en una de las industrias más exigentes del mundo.

“A la gente le encanta la fusión y mostrar más de nuestra cultura es nuestra tarea como venezolanos. Es la única manera que nuestra música se pueda dar a conocer, emigrando y mostrando de qué estamos hechos”, asegura la compositora, quien añade con orgullo que actualmente la escena musical está llena de venezolanos en campos tanto técnicos como creativos.

Egresada en Música de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica), en Maracaibo, y con una maestría en la Universidad de Edimburgo, Caldera ha logrado conquistar importantes escenarios como Carnegie Hall y el Rockefeller Center de Nueva York. También ha cantado junto a artistas de la talla de Juan Gabriel, Marc Anthony, Juan Luis Guerra, Carlos Vives, Soledad Bravo, Ilan Chester, entre otros.

Caldera cuenta una anécdota curiosa que le ocurrió en diciembre de 2014 durante un gaitazo. Mientras cantaba, vio a un sujeto que paseaba a un perro y entró fascinado a escuchar la presentación, a pesar de no ser venezolano. Al terminar, sus compañeros le explicaron que ese hombre era Quincy Jones, famoso compositor y productor musical reconocido por trabajar junto a Michael Jackson en discos como Thriller, Off the Wall y Bad.

“Eso me encanta de ciudades como Nueva York o Nueva Jersey, que son multiculturales. Son sitios donde la gente que va a tu concierto solo porque iba pasando y se acerca sin importar su origen”, resalta.

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Con el avance de las jornadas de vacunación en Estados Unidos, la capital del mundo despierta lentamente de su letargo. Poco a poco se reactiva la vida comercial y artística, aunque todavía con ciertas limitaciones. Mientras tanto, MV Caldera espera la oportunidad para reanudar sus giras de conciertos, que anunciará por las redes sociales cuando llegue el momento.

 

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