“Semilleros de Esperanza”

La caridad, solidaridad y cercanía de la iglesia con la gente más vulnerable de Venezuela, son los referentes que la caracterizan y colocan en el tope de la credibilidad, por encima de organismos de Estado, empresas privadas y partidos políticos

Al menos 200 niños y 50 mujeres recibieron evaluación nutricional directa, dosis de desparasitantes y un refrigerio por parte del proyecto “Semilleros de Esperanza”. Esto sucedió los días sábado y domingo 27 y 28 de febrero. Los sitios, Aricagua y El Morro, dos poblaciones sembradas en el estado Mérida, en Venezuela.

Estas comunidades, incluidas en el proyecto SAMAN (Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición y Salud) promovido por Cáritas de Venezuela, reciben acompañamiento en materia de nutrición y educación en valores. La acción es la respuesta de la Iglesia a las nuevas situaciones de pobreza y calamidad. Aunque sin dejar de lado la caridad, y el trabajo en salud y educación que realiza desde siempre.

Estas iniciativas permiten que la iglesia venezolana se ubique en los más “altos niveles de aprobación y confianza en la población”. Esto según la reciente información difundida por la encuestadora Datanálisis.  Los resultados se esparcen positivamente más allá de Venezuela y América Latina.

Más de 9 millones de personas beneficiadas por la Iglesia

“La información fue compartida por el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, quien el martes 2 de marzo de 2021, hizo públicos los datos sobre la aceptación de los venezolanos a distintos sectores sociales, a través de su cuenta de Twitter, en la que destacó en primer lugar la Iglesia Católica con el 60,6% de los niveles de aceptación”, informó el presbítero Pedro Pablo Aguilar, director del departamento de comunicación de la Conferencia Episcopal Venezolana.

El sacerdote y periodista, también informó que “en segundo lugar se encuentran los empresarios, con el 47%; mientras los líderes y partidos políticos, así como instituciones de poder de todas las tendencias, se ubican por debajo del 20%”. Pero, ¿por qué la credibilidad de la iglesia está por encima del mismo Estado?, es la pregunta que surge.

Pedro Pablo Aguilar resalta en la misma información “que la credibilidad y confianza de la Iglesia en Venezuela se ve sostenida por las acciones pastorales que ha realizado en medio de las dificultades que enfrenta el país”. Esto en cuanto a la crítica situación económica y política, aunada a las circunstancias de pandemia del coronavirus.

“Como verdadera ‘Caricia de la Iglesia’, la pastoral social Cáritas de Venezuela comprometida con los desfavorecidos, ha intensificado sus campañas sociales para continuar asistiendo a los que más sufren la crítica situación ante la escasez de alimentos y medicamentos, entre otras necesidades fundamentales”, agrega.

Alimentación y salud son prioridad en Venezuela

Entre las acciones desplegadas por la iglesia en los últimos tiempos se encuentran las llamadas “Ollas solidarias o comunitarias”. Se trata de un proyecto impulsado por Cáritas de Venezuela desde el año 2016. Busca mitigar el hambre de niños, ancianos y personas en situación de calle en medio la crisis. Estas ollas se realizan en todo el país.

La investigación independiente realizada por Aleteia, permite citar el trabajo de finales de febrero realizado en la parroquia “San Benito” de Caracas, con el padre José Clemente a la cabeza, como una manera de corroborar la información. “Es una hermosa labor. Dios siempre los bendiga y los proteja de todo mal, y les sean multiplicados estos alimentos para así poder ayudar a más personas”, escribió José Antonio León en el perfil de la parroquia en Facebook, tras la entrega de comida a no menos de 300 personas.

Así también, en la diócesis de Puerto Cabello (Carabobo), las farmacias parroquiales permiten que personas sin recursos económicos encuentren de manera gratuita, algunos de los medicamentos. Es que que los altos precios les impide hallar en las farmacias privadas. Allí como en otros lugares, el banco de medicamentos es una realidad de la iglesia.

Por ejemplo, en la Arquidiócesis de Coro, las parroquias abrieron estos bancos “para recolectar medicinas».  «E incluso insumos médicos como guantes, tapabocas, alcohol y gel antibacterial, demandados por la población debido a la pandemia”, confirmó el presbítero José Vicente Núñez, director de Cáritas de Coro.

Medicinas

“En estos tiempos en los que el acceso a los medicamentos no está garantizado, además de los gestos y palabras de misericordia, es imprescindible que hagamos un aporte material para que nuestros hermanos más vulnerables cuenten con las medicinas que les ayudarán a sanar o a mantenerse con vida”, agregó según lo conocido por Aleteia.

Más hacia el centro del país, en la parroquia San José, de “Las Clavellinas”, en Guarenas (Miranda), con el inicio de la Cuaresma, el obispo Tulio Ramírez impulsó la Campaña Compartir que este año lleva por nombre “Medicinas para salvar vidas”.

En esa comunidad de escasos recursos, el prelado invitó a “quienes tienen medicamentos en sus casas y que ya no los usen, a llevarlos a la Iglesia porque otras personas sí los necesitan y tenemos que ser solidarios unos con otros”.

Educación y huertos comunitarios

Entre el cúmulo de acciones emprendidas por la iglesia en los últimos días y en medio de la crisis humanitaria, destaca el trabajo de monseñor José Manuel Romero Barrios, obispo de El Tigre (Anzoátegui). Atento a las iniciativas comunitarias visitó el sector “La Aventazón”. En ese lugar entregó aportes a las familias que cultivan diversos rubros alimenticios en el proyecto de “Huertos Familiares”.

Expresó que el plan cuenta con el apoyo del papa Francisco a través de la Fundación Pontificia Populorum Progressio.  Desde La Aventazón, la idea se extendió a otras 8 comunidades de El Tigre. “Entre los rubros que cultivan las familias, se encuentran alimentos como berenjena, yuca, auyama, zanahoria, ají, tomate, lechuga, entre otro”, dice el obispo en una nota recibida por Aleteia.

El trabajo de la Iglesia se sigue cumpliendo en un área tradicional: la educación. A través de las redes populares de educación como Fe y Alegría, la Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP) y la Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC). Ellas llevan la educación formal y formación para el trabajo a niños, jóvenes y adultos.

La Iglesia sigue contando con centros para albergar ancianos y niños abandonados, a través de congregaciones religiosas y movimientos de apostolado, es decir, busca dar respuesta al drama individual y colectivo que se experimenta en Venezuela.

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El dato

Aguilar reveló en la información enviada a Aleteia, un dato que no deja lugar a dudas del trabajo emprendido por la iglesia venezolana. En ese sentido,  durante el año 2020 la Iglesia contabilizó 9.578.174 personas beneficiadas. Esto tanto directa e indirectamente por las diferentes acciones de asistencia social propuestas por las Cáritas.

No es de extrañar entonces que en los resultados difundidos por Datanálisis, la iglesia católica logre altos niveles de aprobación y confianza con números superiores al 60%. En tanto, líderes políticos, partidos políticos e instituciones de poder, de todas las tendencias, se ubican por debajo del 20%.

Reporte Católico Laico

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