Karim Khan, el nuevo fiscal de la Corte Penal Internacional
Karim Khan, el nuevo fiscal de la Corte Penal Internacional
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Mediante una votación secreta efectuada por 122 miembros de la Asamblea de Estados Partes, se eligió al criminalista británico Karim Kham como nuevo fiscal del ente, en sustitución de Fatou Bensouda.

khan se convirtió en el tercer fiscal electo desde la apertura de la institución, en 2002. El abogado británico se hará cargo de una larga lista de casos heredados de su predecesora, Fatou Bensouda.

“Me comprometo solemnemente a cumplir con mis deberes y ejercer mis poderes como fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), de manera honesta, fiel, imparcial y consciente”, declaró Khan, al jurar su cargo en una ceremonia en la sede del tribunal, para el que fue elegido el pasado 12 de febrero por un periodo de nueve años.

En su primer discurso como fiscal, señaló que la CPI lamentó que “en pleno siglo XXI, gente moderna esté cometiendo crímenes medievales: violación, esclavitud, asesinatos, torturas, ataques contra la identidad, todas formas de persecución y destrucción de la propiedad cultural, tienen lugar mientras hablamos”.

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Además, subrayó la necesidad de dar prioridad a hacer justicia en los países de origen o en la región, cerca de las víctimas, porque la CPI es un tribunal de “último recurso”, alejado del lugar donde se cometen los crímenes.

El polémico Khan

El británico es especialista en derecho penal internacional, conocimiento que le ha valido para ser asesor especial del secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

Desde finales de los noventa, trabajó en múltiples casos en fiscalías de los Tribunales Internacionales Especiales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, al igual que para Camboya, Líbano y Timor Oriental.

Su historial profesional está caracterizado por la reputación de sus clientes, pues ha defendido causas tanto de victimarios como de víctimas.

Entre sus trabajos más polémicos, se encuentra la defensa al exvicepresidente del Congo, Jean-Pierre Bemba, pues logró absolverlo de los 18 años de prisión a los que había sido condenado por crímenes de guerra y lesa humanidad cometidos por sus tropas en la República Centroafricana, a mediados de 2002.

Otro nombre pesado en su cartera de clientes fue el de Saif al-Islam, hijo del fallecido dictador de Libia, Muamar al Gadafi. La CPI aún se encuentra en búsqueda y captura de al-Islam por crímenes de lesa humanidad.

También defendió al expresidente de Kenia, William Ruto, y logró que le retiraran cargos de crímenes de lesa humanidad presuntamente cometidos durante la violencia desatada tras la victoria de Mwai Kibaki en las elecciones presidenciales de 2007.

En 2014, algunas ONG acusaron a Khan de no haber investigado el asesinato de un testigo de la defensa encontrado sin vida, con signos de tortura.

En la otra cara de la moneda, voluntariamente se mudó a Bagdad y empezó a reunir pruebas de los crímenes cometidos por yihadistas en Irak, con la finalidad de defender a las víctimas en un posible juicio internacional contra el Estado Islámico.

La difícil tarea

Junto al reto de extender la jurisdicción de la CPI a otros Estados, Khan se enfrenta a tareas como decidir sobre el destino de varios casos bajo examen preliminar.

Casos como Bolivia y Venezuela, la admisibilidad de casos sobre Colombia, Filipinas o Guinea, o las investigaciones por los crímenes contra los rohinyá en Myanmar, los crímenes en Darfur (Sudán), la República Centroafricana, Libia, Kenia o Mali.

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También debe decidir si continúa investigando posibles crímenes de guerra cometidos en territorios palestinos, después de que Bensouda considerara que hay suficientes evidencias.

Asimismo, Khan hereda la polémica investigación de los crímenes de guerra cometidos en Afganistán, un asunto que provocó una fuerte disputa entre Bensouda y el expresidente de Estados Unidos Donald Trump.

Khan, tiene la tarea de acelerar las investigaciones, buscar financiación para su oficina y tratar de aumentar la legitimidad de la Corte.

La CPI ha sido muy criticada durante años, especialmente por varios Estados africanos que consideran que solo ellos eran objeto de las investigaciones, mientras se evitan países como Estados Unidos.

 

EFE / AP

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