Gil Arias: el Petro ha sido más inestable que el dólar y no puede ser moneda funcional

La Federación de Colegios de Contadores Públicos de Venezuela está sometiendo a consulta pública, hasta el próximo 31 de enero, un boletín técnico sobre el registro contable de los criptoactivos en general, no solo del Petro, el cual será presentado a la Superintendencia Nacional de Criptoactivos (Sunacrip) para que exista un marco que permita operar y hacer reportes financieros válidos con estas unidades.

Sin embargo, el contador público colegiado y abogado, Raúl Gil Arias, deja en claro que el Petro no tiene los atributos ni cumple con los elementos de credibilidad y confianza para ser considerado un signo monetario, de acuerdo con las Normas Internacionales de Información Financiera; en primer lugar, porque la construcción de su precio es absolutamente discrecional, es un criptoactivo centralizado y su cotización es absolutamente volátil, a tal punto que aumentó 748% entre el 23 de julio y el 8 de enero del presente año.

En este sentido, pareciera que el Petro, como combustible inflacionario, es tan o más poderoso que el dólar, ya que el precio en el mercado oficial subió 655,97% en el mismo período, mientras que el valor promedio en el mercado paralelo ascendió en mucha menor medida, con una variación de 544,05%.

«El petro no cumple con las características de un criptoactivo, para comenzar, especialmente la que señala que debe ser descentralizado y, por lo tanto, no puede tener un control bancario del estado. Además, no tiene un estatus de curso legal, porque, en principio, su cotización es establecida discrecionalmente por el Ejecutivo Nacional, no tiene presencia física o material y, en el aspecto económico, funge como un mecanismo de almacenamiento efectivo de valor con una inestabilidad total. Tampoco sirve como una medida relativa de valor frente al dólar, el euro o cualquier otra moneda», explica Gil Arias.

Para el experto, quien aclara que habla a título personal, la adopción de este token es un intento de disfrazar la hiperinflación -la mayor inflación del mundo- y pretender reducir las fluctuaciones en el mercado cambiario, pero sus expectativas de éxitos son bajas.

«Está claro que quieren mostrar una estabilidad ficticia en el comportamiento de las cifras contables. Por supuesto, todo esto tiene relación con la dolarización, porque todo termina en el dólar, pero lo que ha pasado con el primer experimento importante, es que se ha acelerado la devaluación, especialmente en el mercado oficial», apunta Gil Arias.

SDW/BYN

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