La migración y las carencias en los hogares de Venezuela ha devastado la escolarización

El Diagnóstico Educativo de Venezuela (DEV), desarrollado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), reveló que 5 de cada 10 docentes reportó haber perdido entre 6 y 15 kilos de peso en los dos últimos años debido a la vulnerabilidad alimenticia

La migración y las carencias en los hogares de Venezuela ha devastado la escolarización al punto de expulsar de las aulas a 1,2 millones de estudiantes y a 166 mil profesores en todo el país. Así lo demuestran los resultados del Diagnóstico Educativo de Venezuela (DEV) 2021, desarrollado por el Centro de Innovación Educativa (CIED) de la Extensión Social Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

De acuerdo con el diagnóstico, el abandono de las aulas ha sido progresivo. Mientras que para el año 2018 estaban inscritos en el sistema educativo 7,71 millones de alumnos, para 2021 son 6,5 millones. Esto quiere decir que la desescolarización avanzó a un ritmo de 400 mil por año desde la fecha inicial. Se redujo 15,6 % o, dicho de otra forma, 1,21 millones de niños, niñas y adolescentes abandonaron los planteles los últimos tres años.

En cuanto al número de docentes, la cifra no es menos grave. Para este año escolar la plantilla total alcanzó los 502.700 maestros, es decir, 166 mil profesores menos (-25%) que los 699 mil que trabajaban en las escuelas y liceos del país para el año 2018, según reportó la UCAB.

Comparación entre cantidad de alumnos y profesores en 2018 con 2021. Gráficos: DEV.

En un contexto económico hiperinflacionario por las medidas del régimen de Nicolás Maduro, muchos de estos alumnos y profesores podrían haber dejado las aulas para buscar salidas económicas. Esto debido a que, según el diagnóstico, la mayoría de los estudiantes y docentes que abandonaron las escuelas siguen en el país. De los 1,21 millones de estudiantes que salieron, 682 mil están en Venezuela, mientras que 530 mil emigraron. Entre los docentes, 98 mil siguen en el país y 68 mil están en otro país.

Esto contrasta con la Encuesta Nacional de la Juventud (Enjuve) de este año, que evidenció que el abandono del sistema educativo también se refleja en los universitarios. De acuerdo con ese sondeo, desde 2013 hasta 2021, 1.240.000 millones de jóvenes de entre 25 a 29 años de edad abandonaron las aulas.

Escuelas fantasmas

Las cifras de deserción escolar posiblemente tengan que ver con otra de las realidades que afectan a las instituciones educativas en Venezuela: el abandono de las instalaciones por parte de las autoridades.

Sobre la infraestructura escolar, el sondeo reveló que 3 de cada 10 colegios (31,4 %) tienen al menos cuatro carencias esenciales. Las más comunes (de carácter agudo) son los servicios de salud (93,7 %), internet (85,7 %), salas de teatro o música (84,9%), laboratorios (79,6 %), electricidad (69,9 %), agua (56,6 %), canchas (46,8 %) y salones (17,6 %).

“Nos interesaba saber si la institución, a pesar de las dificultades que tiene, puede o no continuar brindando educación. Hay escuelas rurales que no tienen ni agua ni electricidad, pero siguen realizando actividades con los muchachos. Pero hay otras escuelas que están paralizadas porque comentan que es imposible mantener a los niños dentro del plantel sin esos servicios”, explicó Eduardo Cantera, director del CIED.

Por otra parte, ya algunas escuelas solo existen en papeles. Uno de los hallazgos más importantes que hizo el CIED durante su investigación, fue lo que denominaron “escuelas fantasmas”. Es decir, planteles que aparecen en la data del Ministerio del Poder Popular para la Educación, pero de los que solo quedan algunas paredes; el resto de la infraestructura no existe.

“Hemos ido a campo con el listado de esos planteles y hemos visto que ya no existen. Son solo cuatro paredes. Nos conseguimos con una infraestructura caída”, dijo Cantera.

El impacto de la pandemia en la educación

Con las escuelas cerradas a causa de la pandemia del covid-19, el retroceso o estancamiento de los estudiantes en su proceso de aprendizaje fue notorio. Casi la mitad de los alumnos (47,54 %) dijo haber aprendido menos y solo 17,1 % afirmó haber aprendido más.

“Estos resultados presentan diferencias marcadas al comparar las escuelas privadas-subsidiadas, donde 35,91 % de los estudiantes dice haber aprendido menos, frente a 45,33 % de los de las escuelas públicas urbanas y 47,29 % de las públicas rurales”, refiere el reporte.

El diagnóstico también incluyó la Evaluación Inicial de la Lectura (EGRA, por sus siglas en inglés) una prueba aplicada vía WhatsApp a 1.028 estudiantes de tercer grado de todo el país para determinar la comprensión lectora. De allí se desprendió que si bien la comprensión oral y la comprensión lectora son altas (82 % y 85 % respectivamente), la capacidad de lectura en voz alta y la decodificación son bajas (43% y 53%, respectivamente).

“A pesar de que los estudiantes muestran poco rezago en los módulos de comprensión oral y comprensión de lectura, 68 % presenta un rezago importante en lectura. Más de 40 % solo lee 64 palabras por minuto (PPM) o menos, cuando deberían estar leyendo entre 85-90 PPM, y como consecuencia, presentan dificultad para leer de manera fluida”, señala el estudio.

Sin alimentación ni transporte

Con la crisis económica y el alto costo de los alimentos, muchos de los estudiantes y profesores asisten a las instituciones con el estómago vacío o para otros se convierte simplemente en un impedimento para ir a las escuelas. Según el estudio, 48,8 % de los alumnos dijo comer menos de tres veces al día.

Entre los estudiantes, el rubro alimenticio con mayor vulnerabilidad, es decir, el de menos consumo, es el de las proteínas. Para los profesores, vegetales y frutas, carbohidratos y proteínas son igualmente críticos. 8 de cada 10 dijeron no ingerir la comida necesaria para satisfacer su demanda calórica. Esto último se traduce en que 5 de cada 10 docentes reportó haber perdido entre 6 y 15 kilos de peso en los dos últimos años.

“Entendemos que los niños muchas veces van a la escuela porque tienen un programa de alimentación. Y no van a la escuela bien sea porque no han recibido alimentos en sus casas o porque tienen que dedicarse a buscar alimentos. Cuando entrevistamos a los representantes sobre las razones de inasistencia de los niños, algunos nos han dicho que prefieren que duerman lo que quieran para que puedan librar una comida”, comentó el director del CIED.

A propósito de las causas de la inasistencia escolar, la investigación encontró que, entre las de importancia alta y media para los encuestados, las más comunes son la falta de comida en el hogar (78,3 %), la falta de servicios básicos (56,7 %), no poder costear los implementos (55,5 %), razones de salud (44,4 %), porque debe ayudar en las tareas del hogar (43,7 %), porque el alumno no quiso seguir estudiando (43,5 %), porque el alumno no lo considera importante (39,7 %) y por el costo del transporte (25.9 %).

A pesar de que el Programa de Alimentación Escolar (PAE), ejecutado por el régimen de Maduro, se lleva a cabo en 9 de cada 10 escuelas, solo 32,27 % de los colegios recibe el servicio todos los días de clases y 36,7% varias veces a la semana. “70,8 % se limita a una comida diaria, con poca proteína y más carbohidratos”, agregó Cantera, quien mencionó que “83,6 % de los encuestados para el DEV calificó el servicio de regular a negativo”.

Con el hambre de por medio, muchos de los alumnos deben caminar desde sus casas a las instituciones educativas debido a que solo 1,4 % de ellas tiene a disposición una ruta para los estudiantes. La distancia promedio hasta la parada más cercana es de 659,13 metros, es decir, cinco canchas y media de fútbol entre la casa o el colegio y la parada.

Inseguridad en las aulas

La inseguridad que se vive en las calles del país también entra a las aulas. Algunos centros educativos parecen haberse convertido en potenciales centros delictivos, según la percepción de los mismos estudiantes. 5 de cada 10 encuestados considera que los colegios son lugares donde pueden ocurrir hechos delictivos.

Solo 21,4 % (es decir, 2 de cada 10) señala que los planteles son espacios muy seguros. El motivo es sencillo. Casi el 100 % de los participantes en el diagnóstico reportaron la presencia nula, rara o poco frecuente de los cuerpos de seguridad del Estado en los planteles educativos.

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 “Actualmente le estamos pidiendo al docente que sea cuidador de algo que no puede cuidar. El objetivo de cualquier centro educativo es hacer de la escuela un lugar seguro y por eso el docente es clave. Es posible lograr un cambio si hay una voluntad de toda la sociedad para proponer políticas que protejan la integridad de los docentes”, opinó Cantera.

El levantamiento de datos para el DEV se llevó a cabo entre noviembre de 2020 y mayo de 2021 en 399 escuelas de todo el país (85 % públicas y 15 % privadas subvencionadas), tanto en zonas rurales como urbanas, con un universo reportado de 12.500 profesores y 200 mil estudiantes.

La investigación se realizó ante la ausencia de datos oficiales, la cual el régimen chavista no efectúa desde 2014

Con información de El Diario

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