El peor Servicio en Venezuela en el 2020: el eléctrico
sin-luz

El deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) sigue pasando factura a los hogares venezolanos, más de un año después de los apagones masivos de 2019. La más reciente encuesta del Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos (Ovsp) refleja que 74,7% de los ciudadanos encuestados en 12 ciudades del país valoró negativamente el servicio eléctrico, lo que lo ubica como el peor evaluado del año.

De los datos del estudio, realizado entre octubre y noviembre pasado, se desprende que los bajones eléctricos, con un 46,3%, son la principal razón de las opiniones negativas de los usuarios, que para abril-mayo de este año presentaron un porcentaje apenas superior al 60%.

Julio Cubas, presidente del Observatorio de Servicios Públicos, explicó que los esquemas de racionamiento con un 28,8% ocupa la segunda posición de las denuncias de los venezolanos, seguido de la intermitencia del suministro (10,3%), el daño en equipos electrodomésticos (8,6%), la falta de mantenimiento y problemas con el medidor, que sumaron un 6,3% aproximadamente.

Las cifras arrojadas por la encuesta señalan que San Cristóbal con 92,6%, Mérida (89,9%) y Punto Fijo (86%) fueron las ciudades con mayor porcentaje de quejas por la calidad del servicio. En un segundo escalón se encuentran Maracaibo (84,6%), Valencia (83,2%) y Barquisimeto (83,3%), lo que evidencia el mal estado del Sistema Eléctrico al occidente del país por fallas y racionamiento.

En contraste, las ciudades con las valoraciones negativas sobre el servicio de la electricidad que obtuvieron los menores porcentajes fueron Caracas, Barcelona y Ciudad Bolívar con 43,2%, 51,9% y 60,4%, respectivamente

De acuerdo con el Comité de Afectados por Apagones, hasta septiembre de este año se registraron más de 84.000 fallas en el servicio eléctrico en todo el territorio nacional, casi un 4% más de apagones documentados en 2019.

Agua corre cuesta abajo

A pesar de que desde marzo los venezolanos conviven con la pandemia del COVID-19, el suministro de agua potable, necesario para cumplir con las normas de higiene, no experimentó mejoras durante 2020. Los datos del Ovsp apuntan que el servicio cayó al segundo lugar entre los peores evaluados.

Si bien el 91,7% de los consultados por Ovsp aseguró que tiene acceso a tuberías de agua corriente, la distribución del recurso presenta múltiples intermitencias para llegar a los hogares además de presentar características irregulares. De hecho, en ciudades como Porlamar, Caracas y Valencia, los encuestados indicaron que el agua llega con color amarillento (55,1%), presenta algún olor (25,9%) o sabor (20,7%).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que el agua, además de ser un derecho humano, es un recurso indispensable para lavarse las manos para prevenir el contagio del coronavirus, aunque en las condiciones de Venezuela se dificulta cumplir con esta premisa.

Cubas precisó que otro de los problemas que se registra en comunidades del interior del país es la regularidad del suministro de agua, que puede prolongar la escasez por varios días. La respuesta ante esta situación ha sido el almacenamiento de agua, aunque entre las soluciones también destacan el pago de camiones cisterna (20,6%), compra de botellones (20,1%) o traerla de otros sitios: la mayoría de pozos y quebradas cercanas (31,9%), casa de un vecino o amigo (28,3%), o un familiar (15,2%).

En ciudades como Ciudad Bolívar, Maracaibo y Valencia prevalece la opción de comprar agua embotellada en lugar de hervirla. Cubas explicó que esto se debe a la desconfianza de la población en relación al agua que llega desde el grifo, pero también por la falta de bombeo regular de las hidrológicas de la región. Por el contrario, los ciudadanos de Mérida, San Cristóbal y Caracas optan por hervir el agua como principal método de potabilización.

Gas doméstico en divisas en regiones fronterizas

Mientras que en el sector comercial crece el fenómeno de dolarización transaccional, en el ámbito de los servicios públicos, el pago con moneda extranjera también consigue espacios. Si bien la mayoría de los encuestados por el Ovsp aún usa bolívares en efectivo (78,2%) para adquirir o recargar de su bombona de gas doméstico, en ciudades fronterizas como San Cristóbal y Maracaibo, el peso colombiano y el dólar cada vez aparece en más operaciones para la compra de gas.

El presidente del Observatorio resaltó que el tiempo entre el pago y la recepción de bombona puede variar entre el mismo día (18,2 %) y tres meses o más (12,8 %). No obstante, desde el año 2019 ha aumentado el número de personas ubicadas en la categoría de más de tres meses, según indicó Cubas.

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En cuanto al aseo urbano, Cubas dijo que en algunos municipios de las ciudades ha sufrido un aumento en sus tarifas, algunas de ellas ahora cobradas en dólares, debido a que empresas prestadoras del servicio pertenecen al sector privado. Ante esto, preguntaron si, a partir de esos ajustes en las facturas, los usuarios tenían una mejor percepción del servicio y reflejó que un 52 % considera que no, frente a un 39,8 % que sí.

En total, un 35,6% de los encuestados dijo que no goza de la recolección de basura en su sector, lo que ha provocado el auge de “soluciones” que incumplen con estándares medioambientales como la quema de basura (21,7%); traslado de desechos hasta botaderos (43,4%); pagar a un camión para que se lleve los desechos (17,4%) o ponerlo en la vía pública (17%).

En este estudio del Ovsp participó una muestra de 7.514 encuestados repartidos en 12 ciudades del país: Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, Barcelona, San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Punto Fijo, Mérida, San Fernando de Apure, Porlamar y Barinas.

El Pitazo

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