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En un escenario de hiperinflación y crecimiento de la liquidez monetaria, el tipo de cambio oficial registró una variación de 189,39%

La hiperinflación y la devaluación del bolívar fueron dos de los indicadores económicos que acapararon la atención de los venezolanos durante el primer semestre de 2021. Ambos reflejaron la compleja situación en materia económica en la que se encuentra inmersa Venezuela.

De acuerdo con las estadísticas oficiales publicadas por el Banco Central de Venezuela (BCV), entre enero y junio del presente año el bolívar perdió 65,44% de su valor con respecto al dólar. Esto se produjo luego de que la tasa de cambio oficial registrara una variación de Bs. 1.107.198,58 a Bs. 3.204.079,52, es decir, 189,39%.

Esta depreciación de la moneda nacional se registró principalmente en la segunda mitad del primer semestre. Luego de que entre los meses de enero y marzo se produjera un aumento de la tasa de cambio relativamente bajo.

Alejandro Castro, economista y gerente de operaciones de la firma Econométrica, explicó para El Diario en marzo que la razón de este comportamiento estaba estrechamente relacionada con el pago de tributos, como el Impuesto Sobre la Renta (ISLR).

Señaló que históricamente durante los primeros meses del año se produce una estabilidad relativa de la tasa de cambio debido a que tanto los particulares como los comercios demandan una mayor cantidad de bolívares.

Déficit fiscal

Un factor que jugó un papel importante en la devaluación del bolívar fue la financiación del déficit fiscal a través de la expansión monetaria. Esto pudo apreciarse con especial énfasis durante la tercera semana de febrero y marzo cuando la variación fue de dos dígitos.

Esta política económica ejerció una presión al alza de la tasa de cambio que durante los primeros meses del año fue controlada por la alta demanda de bolívares para el pago de impuestos.

Sin embargo, una vez culminó el período previsto por el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) para el pago del ISLR, la tasa de cambio registró un rally pasando de cotizarse a Bs. 1.890.076,74 el 29 de marzo, a ubicarse en Bs. 2.724.717,52. Lo que representa un incremento de casi un millón de bolívares.

Esto se produjo debido a que, según las propias estadísticas publicadas por el BCV, durante el primer trimestre la base monetaria registró una expansión de Bs. 412.391.411.000.000. (412,39 billones)

En el segundo trimestre la inyección de dinero a la economía realizada por el BCV fue aún más agresiva. Esta alcanzó los Bs. 798.486.949.000.000 (798,486 billones), lo que supuso casi el doble que el registrado al cierre de marzo.

El incremento de bolívares en las calles, durante los meses de abril, mayo y junio, se vio reflejada en una continuación del comportamiento alcista de la tasa de cambio. Durante este lapso, pese a que el incremento fue de Bs. 1.236.015,29 la variación fue de solo 62,80%, lo que se traduce en una reducción de 15% respecto al primer trimestre, cuando fue de 77,75%.

Hiperinflación

La mayor cantidad de dinero circulando en la economía, en conjunto con el incremento en la tasa de cambio, contribuyó a que al cierre del primer semestre de 2021 pueda afirmarse que la hiperinflación continúa vigente en Venezuela. Cifras publicadas por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) lo confirman.

De acuerdo con el último informe publicado por el organismo, que mide las variaciones del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), durante los meses de enero (55,2%), febrero (50,9%) y abril (33,4%) el país registró los mayores índices inflacionarios en lo que va de año.

Desde el OVF explican que uno de los factores que contribuyó a la inflación registrada en enero fue la expansión de la liquidez monetaria de diciembre de 2020, que se ubicó en 13%.

La devaluación del bolívar y el ajuste de precios de rubros de esparcimiento explican en gran medida la variación de precios de 55% en enero, lo cual confirma que la hiperinflación se extenderá hasta el año 2022”, señaló el observatorio en enero.

Informes publicados en meses posteriores destacaron que la inyección de bolívares a la economía realizada por el BCV se tradujo de forma directa en un incremento de los índices inflacionarios.

Una muestra de ellos se produjo en marzo, cuando luego la variación de precios se redujo a 9,1% de la mano de una menor tasa de crecimiento de los bolívares en circulación.

Sin embargo, ya para ese momento alertaban que la desaceleración de la inflación solo sería momentánea debido a que desde el régimen de Nicolás Maduro no se estaban implementando políticas dirigidas a atacar las causas de la hiperinflación. Los meses de abril y mayo demostraron la veracidad de estos señalamientos pues, respectivamente, registraron la tercera y cuarta mayor inflación de 2021.

Lea también: Ciclo hiperinflacionario en Venezuela: nuevas señales de la economía en Venezuela

De continuar la estacionalidad de la tasa de cambio registrada en años anteriores, durante la segunda mitad del año esta debería continuar incrementándose. La razón de ello es que durante los últimos meses del año es previsible que se registre una inyección de bolívares a la economía proveniente del pago de utilidades y bonificaciones en la empresa privada y el sector público.

Asimismo, durante el cierre del año es de esperar que Petróleos de Venezuela (PDVSA) cancele sus obligaciones con proveedores en moneda nacional. Todos estos recursos presionarán al alza del tipo de cambio, lo que a su vez impulsará la hiperinflación, en una suerte de círculo vicioso.

Con información de  El Diario

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