Leandro Rodríguez Linárez

La política venezolana no deja de sorprender, o más bien, de repugnar. De la noche a la mañana, la oposición reconocida, la Plataforma Unitaria, de un plumazo echa al traste de la basura las ingentes luchas sociales de los venezolanos desde 2017, marchas, protestas, asesinados, desaparecidos, presos y la migración forzada, según el vocero Freddy Guevara, no era más que un “circulo vicioso” por ello hay que rendirse y seguir la hoja de ruta que el mismo chavismo propone con sus instituciones psuvizadas.

Indignan muchas cosas, entre ellas, el que la “oposición reconocida” de la noche a la mañana decida participar y “mande” a votar utilizando el mismo discurso del chavismo, mientras el régimen en todo este tiempo se ha radicalizado mucho más.

Indigna que todos los esfuerzos y enormes sacrificios de los venezolanos, para evitar elecciones como las del 21N, hayan sido en vano y se ponga en riego todo lo logrado.

Indigna una oposición carente de ideas, domada, incapaz de proponer escenarios aún y cuando cuenta (o contaba) con la legitimidad, legalidad y apoyo internacional necesario, al contrario, se presta para los escenarios que el chavismo planea a través de su violencia institucionalizada.

Indigna al chavismo se le sigan otorgando oportunidades y se siga creyendo en su buena fe, solo después de perpetrar inconstitucionalmente los procesos electorales de mayor relevancia, trama la trampa de las regionales con alcaldías y gobernaciones en ruinas, enajenada de sus capacidades constitucionales, incapaces de cambiar el destino político de la nación.

Indigna la entrega del país por parte de los cogollos partidistas, la del Psuv, las directivas impuestas por el TSJ, ahora, las del G4, atribuyéndose capacidades que no le son suyas, imponiendo destinos inconsultos a los venezolanos, de hecho, consabidos por todos que son escenarios repudiados por más 7 de cada 10 venezolanos, como la presunta e inexistente vía electoral, diálogos, entre otras trágicas repeticiones.

Indigna una comunidad internacional indolente, cruelmente interesada. Los aliados del régimen saquean a Venezuela y afianzan su geopolítica sin importar todo el daño y sufrimiento causado que nos causan. Los aliados de la oposición simplemente se guían por el fútil manual diplomático, manual que el castrismo “ni siquiera ignora”, del que es inmune.

Así las cosas. Los venezolanos nos encontramos huérfanos políticamente, Venezuela se reduce a los jerarcas rojos y a sus aliados, los habitantes de este país hemos sido lanzados a nuestra suerte, con el implacable dólar paralelo y la fábrica de pobres más poderosas que jamás hayamos enfrentado, la hiperinflación.

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El 21N será recordado como un evento indignante, de traición, de ejemplo de política vil que pocas veces se haya visto en la región, donde unos pocos sacrifican a toda una nación a conveniencia propia. No hay la más mínima posibilidad que ese evento seudo electoral genere beneficios a la nación en medio de un océano desinstitucionalizado, donde el control de las instituciones, armas y recursos del Estado son propiedad forzada de una élite gubernamental, protectora solo de sus cómplices. Venezuela atraviesa el momento más crítico de su oscurantismo… oscurantismo que comenzó en 1998.

@leandrotango             

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