Consejos para aprovechar el lado positivo de la soledad en pandemia

Es importante hablar porque no le puedes tener miedo a estar contigo y conocerte

Este sentimiento toma una nueva definición cuando se aprovecha el espacio que da para mirarse por dentro y tomar control

¿En qué piensas cuando se habla de soledad? Puede haber dos grupos de personas: los que la relacionan con una tristeza que, si no se atiende a tiempo, puede caer en un estado de depresión y de ansiedad; y los que la vinculan al momento de mirarse hacia adentro para conocerse mejor y reflexionar sobre cómo tomar control de su vida.

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Desde marzo pasado, cuando el Gobierno de Puerto Rico tomó medidas para evitar la propagación del COVID-19, los momentos para estar solos son muy comunes. Por las restricciones gubernamentales o por las decisiones autoimpuestas para no contagiarse con el virus, muchas personas han experimentado un detente en su rutina diaria que los ha llevado a tener más tiempo a solas.

Sin embargo, estos instantes están acompañados de una carga negativa, porque, por lo general, la soledad está asociada con tristeza y quebranto, menciona la psicóloga clínica Ylsa Marrero-Sánchez.

“Socialmente, la soledad está definida como un estado emocional en el que se entiende que una persona sola se siente deprimida, triste, vacía. Se trata de un estigma social que está bien arraigado, y cuando una persona enfrenta la soledad, cae en estos pensamientos, y puede hasta afectar su salud con trastornos mentales”, expresa la profesional de la salud.

“La realidad es que hay que redefinirla porque, respetando lo que sienta cada persona, la soledad no es algo negativo. Muchas personas lo ven como algo negativo porque tienen miedo a estar consigo mismas, a hacer una introspección de sus vidas, miedo hasta qué pueden decir de ellas”, agrega.

La especialista señala que, quienes tienden a asociar la soledad con pena, suelen ser personas que tienen una dependencia emocional o una dependencia a un familiar o ser querido. No obstante, quienes se sienten seguros de sí mismos e independientes tienen una definición muy distinta porque lo ven como un tiempo para reconectar con su ser.

A pesar de estas descripciones generales, la psicóloga reconoce que, igualmente, las personas que no son codependientes experimentan desconsuelo, por lo que es esencial buscar ayuda profesional para evitar consecuencias graves en la salud mental.

“Cambiar un estigma, con el bombardeo social que existe con solo mencionar la palabra, puede conllevar años. Hay que trabajar internamente, y si no, se puede buscar tratamiento de reestructuración cognitiva. Es importante hablar porque no le puedes tener miedo a estar contigo y conocerte. No es necesario estar con otros para disfrutar de la compañía”, indica al resaltar la importancia de comenzar a cambiar definiciones para que se normalicen estos momentos de soledad sin la necesidad de huirles cuando lleguen en cualquier etapa de la vida.

Según su experiencia, la experta menciona que ese miedo a estar solo, en ocasiones, está acompañado de problemas que las personas no quieren enfrentar por temor a los prejuicios de los demás.

Como parte del proceso de transformar esa manera de pensar, Marrero-Sánchez recomienda las siguientes acciones: la lectura, el yoga, los ejercicios y la meditación.

“También, ayuda tener una rutina en la que puedas establecer tus necesidades básicas y que identifiques las cosas que disfrutas, y definas tus gustos. Mientras más conozcas de ti, menos traspiés darás en situaciones o decisiones personales y sentimentales”, dice.

Poner en práctica esta autorreflexión promueve cambios en la vida de las personas, asegura. Revela que, en los pasados meses de encierro parcial por las restricciones gubernamentales, recibió a una significativa cantidad de pacientes que están tratando de salir de vicios, como parte de la decisión de tomar las riendas de su vida. La profesional lo adjudica a una introspección en los recientes encuentros de soledad.

Adolescentes y ancianos temen estar solos

Marrero-Sánchez reconoce que también se debe tener en consideración que, dependiendo de la etapa de la vida, la palabra soledad cobra dimensiones distintas. En este tema, la psicóloga apunta hacia los adolescentes y los ancianos, a quienes describe como las personas que se les hace difícil enfrentar la soledad.

“En el caso de los adolescentes, tienen una necesidad de compañía. Están en la etapa de descubrir su personalidad y necesitan estar con otras personas para definirse. También, los que viven con familias punitivas tienen el tiempo para estar solos, y les afecta pensar en las expectativas que tienen de ellos y los roles que deben cumplir”, indica.

“Las personas mayores, muchas veces, no se adaptan a este periodo de la vida, no lo pueden disfrutar, aunque tengan lo que necesitan o tengan a sus familiares cercanos. También, están los que son abandonados y ahí es inevitable que la soledad les afecte”, añade.

Este último grupo también ha experimentado las consecuencias del aislamiento social. Esa falta de conexiones sociales agrava las condiciones de salud de las personas de edad avanzada, según un informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (NASEM en inglés). Por tanto, el distanciamiento físico, como medida de prevención contra el COVID-19, no debe confundirse con el aislamiento social, por lo que la comunicación telefónica o virtual puede ser de gran ayuda para esta comunidad. Sobre los adultos, la psicóloga comenta que, una gran mayoría, no ha podido reflexionar en medio de la pandemia porque, contrario a muchos, su vida no se ha tenido, sino todo lo contrario. A este grupo se le ha hecho difícil apreciar la soledad porque su hogar se transformó en el sitio del trabajo remoto, en el salón de clases de sus hijos y en el lugar donde las tareas domésticas inician en la mañana y terminan en la noche.

“En el contexto actual, algunos han apreciado la soledad porque es la primera vez que experimentan detenerse. Otros han chocado con esta realidad con la que no han podido lidiar, y muchos no tienen forma de buscar un espacio porque entre los hijos, el trabajo, la pareja y la casa, ¿quién puede estar solo?”, comenta la especialista

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