Israel sin Pandemia

Países como Israel y Estados Unidos ya comenzaron a flexibilizar sus normas sanitarias como el uso del tapabocas o la realización de eventos al aire libre, luego del deceso de muertes y contagios de coronavirus, además de la inmunización de más de la mitad de su población

stados Unidos dio un paso significativo para recuperar su normalidad, luego de la pandemia por covid-19. El Departamento de Salud, a través de sus Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), modificó el martes 27 de abril de 2021 su normativa sanitaria para flexibilizar el uso del tapabocas en espacios abiertos. A partir de ahora, su uso será opcional para aquellas personas que han recibido las dos dosis de la vacuna contra el virus.

La modificación de la ley, autorizada por la Administración del presidente Joe Biden, de momento solo aplica para actividades al aire libre. Los inmunizados podrán prescindir de la mascarilla en parques y áreas verdes para caminar, hacer senderismo y deporte, entre otras prácticas. Sin embargo, seguirá siendo obligatorio su uso para entrar en edificios públicos y demás espacios cerrados.

Una de las primeras acciones de Biden al asumir la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero de 2021 fue firmar un decreto ejecutivo que volvía obligatorio el uso del tapabocas en propiedades federales y para viajes interestatales. Esta medida, en conjunto con las campañas de vacunación, permitieron en pocas semanas reducir significativamente la curva de contagios en el país. De un promedio de más de 250.000 casos diarios en enero de este año, alcanzó a mediados de abril uno de sus niveles más bajos, con cerca de 64.000 contagios diarios. No obstante, Estados Unidos sigue siendo el país con mayor incidencia de coronavirus en el mundo, por encima de la India y Brasil, de acuerdo con el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

La flexibilización ocurre cuando la nación norteamericana se acerca al 30% del total de su población vacunada, y el 42% ya recibió la primera dosis. Hasta la fecha se han administrado 321 millones de fórmulas, según la CDC. El asesor médico jefe de la Casa Blanca, Anthony Fauci, reconoció que debe inmunizarse entre el 70% y 85% de la población para frenar la propagación del covid-19.

La masificación de la vacunación ha sido precisamente la clave para reducir el número de muertes y contagios por coronavirus en el mundo. En la medida que avanzan las campañas, diferentes gobiernos poco a poco relajan sus restricciones para permitir la reactivación del comercio, viajes y eventos como conciertos u obras de teatro. El Diario presenta algunos países que han restablecido lentamente su normalidad.

Israel

Fue de las primeras en levantar a mediados de abril de 2021 la norma que hacía obligatorio el uso del tapabocas en espacios públicos. Por primera vez en meses, los israelíes salieron a las calles con el rostro descubierto, y sus fotos en cafés, restaurantes y sinagogas circularon en redes sociales.

La flexibilización se extiende a todos los sectores que hacen vida en el país. La mayoría de las empresas reanudó sus jornadas presenciales, mientras que las actividades turísticas se reactivarán a partir del 23 de mayo, aunque solo para viajeros que estén vacunados. Las escuelas, si bien desde febrero alternaban entre la modalidad de clases a distancia y presenciales, ya volvieron a su rutina normal, aunque con uso obligatorio de mascarilla dentro de las aulas.

El secreto del éxito de Israel estuvo en la aplicación rápida y masiva de la vacuna. En diciembre de 2020, el país fue de los primeros en importar a gran escala la fórmula de Pfizer/BioNTech, la cual posee 95% de efectividad contra el covid-19. Para finales de febrero, más del 50% de la población ya había recibido la primera dosis, y para abril ya el 55% estaba completamente inmunizada.

Su programa de vacunación es calificado como uno de los más rápidos y efectivos aplicados hasta ahora en el mundo. También contribuyó la baja población del país, de alrededor de 9 millones de habitantes. Del mismo, se incentiva a las personas a vacunarse a través del “pasaporte verde”, un certificado digital expedido por las autoridades sanitarias, y que permite a su portador participar en eventos multitudinarios como conciertos, juegos deportivos o actividades religiosas.

El programa israelí es considerado como un modelo a seguir, aunque organizaciones como Human Rights Watch han denunciado la inequidad de su aplicación. En territorios como Gaza y Cisjordania, en Palestina, las campañas al personal sanitario comenzaron apenas en febrero. También se reporta que gran parte de sus habitantes no cuenta con el mismo acceso a la vacuna que los hebreos.

Nueva Zelanda

Antes incluso que Israel, ya Nueva Zelanda era un modelo de lucha exitosa contra la pandemia. Un ejemplo de lo que se podría haber evitado de haberse tomado a tiempo las medidas correctas. A casi un año y medio de la aparición del virus, el país apenas registra 26 muertes y 2.609 casos totales, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins.

Desde la confirmación del primer contagio, registrado el 28 de febrero de 2020, el gobierno de la primera ministra Jacinda Ardern se declaró en alerta. Una semana después, con solo seis casos positivos, se ordenó el cierre total de la isla y la obligatoriedad de una cuarentena de 14 días para todas las personas que habían llegado en los últimos días al país.

El gobierno neozelandés aplicó de inmediato una estrategia agresiva conocida como “la eliminación”. Consistió en una cuarentena de cuatro niveles que se aplicó de manera estricta las cuatro semanas siguientes. En el nivel 4, los habitantes tenían prohibido abandonar sus hogares, a menos que fuera para comprar alimentos, medicinas o acudir al médico. También se instó a las personas a reducir su contacto solo a los miembros de su “burbuja social”, es decir, un número reducido de familiares y amigos con los cuales se podía interactuar físicamente.

A diferencia de otras cuarentenas radicales aplicadas por otros países, en Nueva Zelanda todas las actividades se paralizaron y se acató por completo el confinamiento. Esto, sumado a políticas estrictas de distanciamiento social, uso de cubrebocas y lavado de manos, favorecieron a que en pocas semanas se redujera la alerta al nivel 1. Para junio de 2020, mientras el mundo experimentaba una segunda ola del virus, el país apenas superaba los 1.100 casos.

Su condición insular y economía estable permitieron al gobierno desarrollar paquetes de ayuda financiera a empresas y familias. Una vez superadas las primeras semanas críticas, el comercio se reactivó para reponer rápidamente las pérdidas. Actualmente Nueva Zelanda no sigue con la cuarentena, y paulatinamente reabre sus terminales aéreos y marítimos al turismo. Una muestra visible de su regreso a la normalidad ocurrió el 24 de abril de 2021. El estadio de rugby de Eden Park reunió a más de 50.000 personas sin tapabocas ni distanciamiento social, en uno de los conciertos más grandes realizados desde el comienzo de la pandemia.

Taiwán

El país asiático es otro referente a seguir en cuanto a atención temprana y oportuna de la crisis sanitaria. A pesar de su cercanía a China, lugar de origen del covid-19, la isla apenas cuenta hasta la fecha con 1.110 casos y 12 muertes. Junto a otras naciones como Singapur, Corea del Sur o Australia, se considera que Taiwán logró contener con éxito la propagación del virus.

Taiwán ya tenía experiencia lidiando con epidemias, como la del virus SARS registrada en 2003. Apenas se detectaron los primeros casos de coronavirus en la ciudad china de Wuhan, el gobierno activó una alerta epidemiológica y creó el 20 de enero de 2020 el Centro de Comando Central de Epidemias (CCCE). Allí se convocan a las mayores autoridades médicas y científicas, que actuaron a la par con los ministerios y el Poder Ejecutivo.

La estrategia aplicada por las autoridades sanitarias se basó en un control migratorio temprano y la detección rápida de los primeros casos positivos que llegaron al país. Cada diagnóstico era de inmediato colocado en aislamiento y se monitoreaba durante 14 días a sus contactos cercanos.

Taiwán también fue de los primeros países en volver obligatorio el uso del tapabocas y el distanciamiento social incluso antes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo recomendara. Además, realizaron amplias jornadas de desinfección en todos sus espacios públicos. Mediante proyecciones matemáticas, el CCCE estimó los patrones de propagación del virus en tiempo real, permitiendo atender primero las zonas de potencial riesgo epidemiológico.

El modelo taiwanés sirvió como referencia para otros países y la propia OMS, y le permitió a la nación insular sobrellevar la pandemia sin necesidad de implementar cuarentena. Aunque todavía se mantiene el uso del tapabocas y demás medidas de bioseguridad, ningún sector económico se ha paralizado y espacios como cines y teatros ya operaban al 40% de su capacidad desde mediados de 2020. Aún así, su programa de vacunación comenzó tarde, aplicando las primeras dosis al personal de salud apenas a finales de marzo de 2021.

El país cuenta inicialmente con 117.000 vacunas de AstraZeneca, aunque ya firmó un contrato para importar otras 10 millones de dosis. Además dispondrá de 5,05 millones de dosis de la farmacéutica Moderna. Debido a su conflicto político y territorial con China, las vacunas de la empresa Sinopharm están prohibidas en ese país.

Reino Unido

Uno de los países más afectados por la pandemia en meses recientes, parece encaminarse poco a poco hacia una normalización de sus actividades. El 12 de abril de 2021 el gobierno del primer ministro Boris Johnson emprendió una fase de desconfiamiento en Londres, tras registrarse un descenso en el número muertes y contagios por coronavirus.

La medida incluye la reactivación de bares y restaurantes, los cuales de momento solo pueden operar en sus áreas exteriores. También hubo un reimpulso de comercios no esenciales como gimnasios, bibliotecas y peluquerías, que sí pueden trabajar en sus espacios interiores bajo medidas de bioseguridad.

La apertura ocurre luego de que en septiembre de 2020 toda la isla de Gran Bretaña fuera completamente aislada por la aparición de la variante B117. Esta mutación, llamada coloquialmente como “cepa británica”, poseía una mayor capacidad de infección de acuerdo a sus estudios preliminares, aunque todavía no se ha determinado con certeza sus características. De inmediato varios países europeos prohibieron la entrada de viajeros provenientes del Reino Unido y Londres se sumergió en una cuarentena incluso mucho más estricta que en los primeros meses de la pandemia.

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La salvación de los británicos llegó con la aprobación de las diferentes vacunas contra el covid-19. Reino Unido figura como el cuarto país con mayor densidad de vacunas aplicadas por número de habitantes, por debajo de Chile, Emiratos Árabes Unidos e Israel. Alrededor del 19,4% de la población ya se encuentra totalmente inmunizada, mientras que 46,7 millones de personas recibieron su primera dosis. El gobierno británico también anunció que cumplió su meta de adultos mayores vacunados, con 32 millones de personas. Esto permite actualmente comenzar las jornadas en personas menores de 50 años.

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