Impresiones y testimonios de quienes acuden a cumplir promesas, a expresar gratitud o a dejar sus peticiones ante los pies de la madre de Jesucristo

La salud, el bienestar familiar, el país, son las peticiones más reiteradas entre los creyentes

No hay limitaciones, si de rendir honores y agradecer a la virgen se trata. No importa si deben esperar, la mayor recompensa es acercarse hasta la imagen milagrosa de La Chinita

Como cada 18 de noviembre, la plazoleta de la Basílica de la Chiquinquirá recibe a cientos, en no pocas ocasiones, miles de personas, que acuden a expresar su fe y devoción indeclinable hacia la Virgen Chinita. Desde los cuatro puntos cardinales de la ciudad, provenientes de otros municipios o ciudades, allí están, rendidos ante emociones que, la mayoría, no puede explicar.

Entre la multitud, se recogió las impresiones y testimonios de quienes acuden a cumplir promesas, a expresar gratitud o a dejar sus peticiones ante los pies de la madre de Jesucristo, en la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

Carmen González llegó desde el sector 1ero de Agosto, tal como lo hace desde hace 33 años cuando le prometió a su primo Germán Araque que heredaría la promesa que él le hizo a la Virgen, de visitarla cada 18 de noviembre. Su pariente falleció y, desde ese momento, ella acude fiel a la cita. “Él siempre le tuvo mucha fe y le fueron concedidos varios milagros”, nos cuenta.

“Para mí La Chinita es demasiado. Para muestra un botón, mira la cantidad de personas que están aquí. Ahora esperamos que nos conceda que Venezuela cambie y volvamos a ser lo que éramos antes o algo parecido”, sostiene.

Por su parte, el Cabo Primero del Cuerpo de Bomberos de Santa Rita, Jeiner Zabala, llegó para cumplir la promesa que hizo hace tres años cuando su sobrinito recién nacido enfrentó serios problemas de salud.

“Gracias a La Chinita se recuperó”, señala para gregar que siempre pide por la unión de la familia. “La Virgen es algo que nadie puede explicar, es algo muy grande”.

Sus 84 años de edad no son impedimento para Esmeralda Ramona Manzano, quien viajó desde el municipio Valmore Rodriguez, para hacer una oración frente a la tablita milagrosa de la Virgen de Chiquinquirá. Desde los 14 años viene a la Basílica a la misa de la Virgen. “Todos los años ella me ha permitido venir. Le pido por los hijos, mis nietos, que los tenga bien, con salud y trabajo. Hasta el fin de mis días voy a creer y a esperar en la Virgen”

En torno a la Basílica, laboran vendedores de imágenes religiosas; uno de ellos, Alex José Maldonado, pide a la Virgen mucha salud para su familia, para todos. Otra solicitud que realiza es un cambio en la conducción política del estado y del país”.

Quien también pide el milagro de la sanidad para un familiar es la señora Jazmín Rondón, de Maracaibo. Visitó a La Chinita para pedir por la salud de su mamá y para que le de muchos años de vida. “Ella es nuestra patrona y también le pido para que regresen nuestros familiares que no están en el país, para que este país cambie y salga adelante”.

Los esposos Ortiz Muñoz, llegaron desde el sector 18 de octubre, con su pequeña hija Waleska Chiquinquirá. Cumplen una tradición familiar, inculcada por sus mayores, para pedir mucha vida y salud y que la Virgen les guie en la crianza de su niña.

Entre tanto, Nathaly López estuvo acompañada por su hija y su mamá. “Como estamos sanos venimos a dar gracias. La virgen nos bendice y nos lleva por el camino del bien”, afirmó.

José Delgado permanecía a la entrada de la Basílica con su nieto Aarón. Nos contó que desde hace 24 años viene a cumplir con la Virgen, aun el año pasado cuando el covid estaba en su punto más álgido. Su hija no tenía esperanzas de vida y se recuperó, pasó de más para acudir en familia con reverencia y gratitud. “La Virgen es lo más bello que tiene el Zulia y, si le pedimos con fe, ella nos ayuda”.

Úrsula de Rondón tiene 85 años, es carabobeña, pero llegó muy jovencita a Maracaibo y se sintió atraída por la devoción en torno a La Chinita. Recuerda que en 1953 la feligresía llenaba la Calle Derecha, hasta El Milagro, esperando ver a la Virgen Morena. “Le pido por la paz de Venezuela”, nos cuenta.

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Con una réplica de la imagen de La Chinita, Carlos Larreal y su esposa se encontraban en la plazoleta, esperando su turno para ingresar a la Basílica. “Venimos cada año a visitar a la madre de todos los zulianos. Desde mi abuela, hasta donde puedo recordar, siempre hemos venido a participar a todas las actividades religiosas en honor a la Virgen. Ya estar vivos es un milagro; ella, como madre que es, siempre nos escucha”.

Con información de Noticia al Día

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