Casa Natal del Beato José Gregorio - Cortesía Santuario de Isnotú

Se conserva un oratorio con el piso original de ladrillos ubicado donde nació el beato, cuatro horcones de la residencia junto a algunas llaves, clavos y bisagras.

“Hay fotografías de la casa natal del beato que datan de unos 70 años”, refiere el padre José Magdaleno Álvarez, rector del santuario de José Gregorio en Isnotú. En este artículo narra la anécdota de un hermano del Beato que estuvo a punto de ser asesinado en la bodega familiar durante la Batalla de Isnotú, en octubre de 1899

Corresponden a la vieja casona dedicada al comercio que, junto a la vivienda familiar, caballeriza y solar, integraban el conjunto de lo que llamamos “casa natal de José Gregorio Hernández en Isnotú”.

Todos ubicados donde se construyó el complejo del actual santuario inaugurado en octubre de 1966.

Conservamos el oratorio con el piso original de ladrillos ubicado donde nació el beato, cuatro horcones de la residencia junto a algunas llaves, clavos y bisagras. Últimamente se han recuperado varios maderos que habían estado en casas particulares.

Pero disponemos también de una información interesante. Se trata de la descripción presentada por el propio Benigno Hernández en conjunto con un curador de menores, dos peritos y dos testigos.

El documento se elaboró con ocasión de la repartición de bienes entre Benigno, viudo de Josefa Antonia Cisneros y sus seis pequeños hijos, pues el equitativo y bondadoso padre contraería segundas nupcias con la boconesa María Hercilia Escalona.

El segundo matrimonio se llevaría a cabo en la iglesia San Alejo de Boconó, el 16 de noviembre de 1876.

Francisco Antonio Jelambi fungió como curador de los menores; los peritos valuadores fueron el General Francisco Barazarte y Bartolomé Briceño, siendo testigos Ángel María Ortega y Fernando Chuecos.

Estos procedimientos legales se ejecutaron desde septiembre de 1874 hasta julio de 1875 en el pueblo que para la época se le llamaba Libertad y ya era parroquia civil y eclesiástica (aunque sin sacerdote propio). José Gregorio tenía entonces diez años.

Entre los bienes valuados está la casa de comercio y la residencia. La descripción en el escrito fechado el 19 de octubre de 1874 dice:

“Una casa de tapias techada con tejas dedicada al comercio, teniendo sus correspondientes armarios, mostradores y vidrieras, y otra casa a su fondo con sus correspondientes casa de cocina y caballeriza, todas techadas con palma, con un solar cercado de madera, en terreno propio y en el centro de la población, cuyos linderos son, por el Este casa y solar de Juan Nepomuceno Villasmil; por el Norte la segunda calle de la población; por el Oeste casa y solares de Antonio Mateos y Juana Rosa Viloria, calle de por medio; y por el Sur calle principal de esta población, valorada todo por la cantidad de mil quinientos venezolanos”.

La moneda legal en curso para esos años era “el venezolano” la cual entró en vigencia en 1876 como moneda única para el país y fue sustituida por el bolívar cuatro años después.

La casa de habitación tenía estos muebles: cuatro carga baúles, cinco catres, dos mesas, ocho silletas, utensilios de mesa y cocina, dos galápagos (sillas de montar). Los objetos de menor valor no entraron al inventario. Desearíamos contar con más detalles, pero al menos el aspecto legal nos brinda una oportunidad de mirar desde la distancia lo que había en el negocio y en el hogar.

¿Estas casas fueron construidas o compradas? No hay mención alguna de la construcción; pero en el testamento redactado antes de su muerte Benigno dice que le hizo considerables mejoras. Es decir, las casas ubicadas en todo el centro del pequeño poblado fueron adquiridas por Benigno quien en pocos años ya poseía un considerable patrimonio.

¿Cuáles productos había en la bodega?

Nos interesa destacar, de aquellos documentos, los enseres que había en la casa de comercio. Los armarios contenían diversidad de mercancía pues Benigno tenía una bodega muy bien surtida, una pequeña tienda donde se expedía gran variedad de productos procedentes sobre todo de casas comerciales de Maracaibo. Favorecía el comercio el hecho de que Isnotú era lugar de paso obligatorio para quienes venían del Zulia.

Hacemos por nuestra cuenta una clasificación de aquellos productos.

La rama textil y de vestir parece más abundante:  telas (cotín americano, cotín inglés, bogotana de diversos tamaños, piezas de algodón, liencillo de diversos tipos, cotonía catalana, lomo de camello, crehuela de diversos tipos, holanda, zaraza de diversos tipos y tamaños, crea, salvaje, lona de algodón, casimir de diversos tipos y tamaños, cotón americano, pan de pobre, oreja de toro, warandol crudo, dril en diversas presentaciones y tamaños, imitación de Marsella,  cáñamo, yerbilla de diversos tamaños, alpaca, warandol, balleta, punto blanco, muselina variada, céfiro, grano de oro, lino), cobijas variadas, camisas de diversos tipos de telas, sombreros (de pelo, de fieltro, de cogollo), franelas de algodón, pañuelos de diversos tipos de tela, chamarretas, mantas de diversas telas, hamacas, platilla, sombreritos para niños,  zapatitos para niños, botones, hilos, zapatos de adultos,  alpargatas (de talón, de suela), zapatos para adultos y otros.

Contenía la bodega enseres variados como: cintas, peines, aguas de olor en frascos, portamonedas, plumeros, anteojos, hebillas de chaleco, cortaplumas, naipes, cucharas, cubiertos, cuchillos (grandes y medianos, cabos de madera, de clins, con vainas, etc.), cerraduras para baúles, espuelas para cabalgar bestias de diversas marcas, candados, frenos para las bestias, paragüitos, hachas, machetes, espejos, cueros, serruchos, calderos, quintales de diversos materiales y otros.

Del ramo alimenticio y utilería para el hogar destacan: sardinas, aceite en botellas, espelmas, harina (¿de trigo?)  jabón en pasta, arroz, sacos, encurtidos en vinagre, tabacos, medias suelas, panelas, planchas, agua divina, querosén, maicena, hinojo, pirón, clavos, fósforos, losa surtida, fideos, cominos, canela, cafeteras de hierro, aceite perfumado, aldabas para ventanas, velas, damesana (recipientes), calabozos, sardinas, llaves de pipas, panelas de azúcar, vasos, barriles, pipas con llaves, una romana, un peso, añil, tubos para lámparas (¿de kerosene?) y otros.

Había objetos referidos al tema que hoy llamaríamos escolar: resmas de papel, estambre, libros escolares o para aprender a leer, cuadernos para escribir.

Del renglón de bebidas encontramos: aguardiente, ron, vino blanco, ginebra, cerveza, vino tinto y brandi.

En cuanto a productos medicinales o lo que se llamaba entonces botica figuran los siguientes: aceite de bacalao, botellas de depurativo, aceite de castor, tinteros, sal de Epson, rob laffceteur, pulpa de tamarindo, tricófero, tónico oriental, hierro por el hidrógeno, alcanfor, magnesia calcinada, espíritu de nitro, éter sulfúrico, agua amoniacal, ácido nítrico, té, ipecacuana, nuez moscada, aceite vermífugo, arsénico, cardenillo, cálomel, sulfato de quinina.

Anécdota que casi culmina en tragedia familiar

Años más adelante en esta bodega estuvo a punto de ser abatido Cesar Hernández cuando acaeció la sangrienta batalla de Isnotú en octubre 1899.

Los soldados tumbaban la puerta del negocio para saquearlo estando él dentro. Entraron y lo aprehendieron mientras uno desde fuera le apuntaba con el máuser. Al hermano de José Gregorio se le olvidó que llevaba un revólver en el bolsillo y no lo sacó. Lo requisaron, le quitaron el arma, el reloj, el portamonedas y los víveres que encontraron. Cesar nunca más volvería a portar un arma de fuego.

Otros bienes familiares

Por el mismo procedimiento legal, consta que don Benigno poseía los siguientes animales en Isnotú y otros lugares donde tenía propiedades: 12 reses (entre vacas, novillos y becerros), dos caballos, 17 burros de carga (variados), cinco cerdos y 22 animales entre gallinas y gallos.

Según el listado de bienes, encontramos que había 237 personas en la lista de deudores (compradores al fiado) tanto de Libertad como de sus alrededores.

Refería además el documento las siguientes propiedades: una posesión de tierras en Cheregüé valorada en 200 venezolanos,  una posesión de tierras en la parte este de Isnotú avalada en 400,  un retazo de tierras a orillas del camino público valorado en 60, una plantación de café valorada en 320,  una plantación de café con su casa en La Abejita valorar en 320,  una casa en fábrica en Isnotú valorada en  140, un terreno ubicado en San Juan  en 40, una plantación de café en el sitio denominada Zalaja valuada en 120, un alambique en mal estado valuado en 100 venezolanos.

Y las deudas que para el momento tenía Benigno Hernández con sus proveedores de Maracaibo también se describen: José Jiménez, Münch van Dissel y Compañía, Carlos Menke y Compañía, Manuel Dagnino y Compaña, Schmilusky y Compañía, Guillermo Cook y Compañía, José María Lares, Minlos Breuer y Compañía, Riedel Bornhorst y Compañía, Blohn Mecklemburg y compañía, Schon Wilson y Compañía. Total en deudas de giros: 17.327,93 venezolanos.

Lea también: Venezuela celebra fiesta del beato José Gregorio Hernández: el doctor que nació en Isnotú para ser santo

Memoria para la identidad

Sirva esta reseña también para informar que entre los objetos del santuario hemos hallado y restaurado la placa que colocaron en la casa natal del beato. Esta plancha de cemento fue puesta en el año 1952 y ahora estará exhibida en la “casita de oración”.

Sigamos redescubriendo el pequeño y valioso patrimonio histórico local, expresado en historias familiares y lugareñas, personajes y objetos que constituyen un baluarte para el pueblo que fue Belén y Nazaret del beato.

Pbro. José Magdaleno Álvarez / @josegregoriohernandezisnotu

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