‘Black Beach’

La historia personal del protagonista se junta con la de un país que tiene muchas carencias económicas y sociales.

¿Qué tiene en común Venezuela con algunos países africanos? Que la calidad de vida de la población carece de importancia tanto para los gobernantes, como para el sistema político externo

Mientras los ciudadanos viven existencias paupérrimas, con servicios públicos pésimos, sumidos en la pobreza y sin educación, las organizaciones internacionales, que dicen velar por los derechos humanos, o se hacen de la vista gorda o responden a necesidades y deseos que nada tienen que ver con la gente.

Si vives en un país subdesarrollado donde la corrupción y las mentiras de los políticos se unen con la hipocresía de algunas organizaciones internacionales, te quedará muy fácil entender Black Beach (2020), una película que conmueve por lo cerca que está de la realidad, por lo mucho que se parece a todo eso que conocemos muy bien en América Latina.

Esteban Crespo dirige esta película que brinda una mirada sobre la realidad diaria en los países subdesarrollados. El petróleo, el oro y otros elementos que podrían brindar grandes beneficios a la colectividad, es el tesoro que otorga riquezas y prosperidad a una minoría que hacen lo que mejor les parece ante la mirada cómplice del entorno.

La verdad oficial muchas veces no concuerda con la verdad. Los Gobiernos planifican muy bien sus fachadas con las que pretenden ocultar las injusticias y abusos que se cometen.

En Black Beach (Netflix 2020) la historia personal del protagonista se junta con la de un país que tiene muchas carencias económicas y sociales. En ese aspecto cobra sentido y nos hace entender que lo que parece una abstracción (como por ejemplo el problema de la corrupción) puede terminar generando dolor real e incluso muertes.

Los burócratas que con traje largo y vestidos de fiesta trabajan para organizaciones internacionales y ONG’s muchas veces actúan dejándose llevar por parámetros personales e individualistas. No olvidemos que cada uno de ellos está allí para tener el mayor éxito posible en su profesión y muchas veces ese «éxito» no se traduce en mejorar la vida del prójimo, más bien en mejorar la suya o la de algunos interesados con mucho poder y dinero. Esto se refleja en la película.

Black Beach, es el nombre de la cárcel ubicada en la isla de Bioko, en la capital de Guinea Ecuatorial. Es una de las prisiones más resaltantes de África donde son usuales las torturas, violaciones, asesinatos y otros crímenes.

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Podría decirse que la cinta está basada en varias historias reales que han acontecido no solamente en esa cárcel, también en otros lugares del mundo donde el amor por el dinero es el mandamiento número uno.

A  fin de cuentas ¿por qué roba, mata y persigue el hombre al hombre? ¿por una ideología? ¿por un sueño? Simple y sencillamente por dinero, para algunos nunca es suficiente.

La película nos sitúa en esta realidad desde la perspectiva personal de un hombre que ha tenido que ver con ese mundo aunque tiene la ventaja de no pertenecer a él.

Cruda, intensa y altamente entretenida, este largometraje es el reflejo de lo cotidiano en los países subdesarrollados donde la vida del ciudadano promedio no vale nada.

RCTV

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