Argentina inicia  vacunación con 300 mil dosis de la Sputnik V
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Argentina inició este martes el proceso de vacunación contra la covid-19, que se hace en simultáneo en todo el país, con el lote de 300.000 dosis de la vacuna rusa Sputnik V recibido el jueves pasado y que primero se aplicará al personal sanitario.

«Es un hermoso día para los argentinos, el comienzo de una nueva etapa que nos tiene que seguir teniendo todo juntos, como estamos ahora en todo el país comenzando esta vacunación», afirmó el ministro de Salud, Ginés González García, quien asistió al Hospital Posadas junto a la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, quien había viajado a Rusia a buscar las vacunas.

Los funcionarios fueron testigos de las primeras aplicaciones, que generaron emoción y alegría en los primeros trabajadores vacunados, en un proceso que el Gobierno califica como histórico.

Antes de las 9 hora local, los vacunatorios de la provincia de Buenos Aires comenzaron a dar las aplicaciones, como puntapié inicial de una vacunación que se realizó en forma simultánea en los 24 distritos del país.

Al recibir a los anotados, se les preguntaba a los voluntarios si tuvieron contacto estrecho con un enfermo de covid-19 en los últimos días, si sufrieron fiebre, tos o dolor muscular o padecen una enfermedad inmunodeficiente.

Al dar el breve pinchazo, se les avisaba que la vacuna en el lugar de colocación podía causar dolor, ardor. Y a nivel general, una pseudo gripe, levantar fiebre, dolor de cabeza o malestar general.

Luego se les recordaba que para completar su efectividad debe aplicarse la segunda dosis (tapa roja) a partir de los 21 días de haber aplicado el primer componente (tapa azul).

La vacuna debe respetar la cadena de frío y viene en un lote de cinco dosis.

González García agradeció a los trabajadores de la salud por cómo han respondido a la pandemia: «Por eso vamos a empezar la vacunación en todo el país con quienes más exposición al riesgo tienen y más necesidad de que nos sigan atendiendo en caso de ser necesario».

La población objetivo en esta etapa es el personal de salud de grandes aglomerados urbanos, el personal de salud de unidades cerradas de terapia intensiva y el personal de laboratorio, que manipula el virus para realizar los diagnósticos.

Los trabajadores de la salud que se vacunaron hoy estaban contentos de adquirir una medida más de protección y en dar el ejemplo.

Como Emilio Maciá, jefe de Sala de Terapia Intensiva del Hospital Fiorito, quien desde su rol de mando medio quiso dar un mensaje vacunándose, dijo a Efe: «Hay diferentes posiciones u opiniones en toda tipo de comunidad, medica y científica, pero en lo personal me he valido de los datos reportados por el Instituto Gamaleya» y en la aprobación obtenida por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de Argentina, «que tiene la facultad de aprobar un medicamento sin que se haya reportado en las revistas científicas académicas».

Según Ginés González, para generar confianza, el presidente argentino, Alberto Fernández, tenía intenciones de vacunarse pero no pudo hacerlo por tener más de 60 años (61) y esta vacuna aún no ha sido autorizada para ser aplicada en ese grupo de edad.

Pero la logística tomó menos de una semana para llegar a cumplir con la palabra de Fernández de empezar a vacunar antes de fin de año: las dosis llegaron de Rusia el jueves pasado, se transportaron ayer a todas las provincias del país y hoy se aplicaron las primeras dosis.

Las negociaciones desembocaron en rusia

Argentina tiene comprometidas 51 millones de dosis, de acuerdo con los contratos que el país firmó con AstraZeneca por 22,4 millones de dosis, con el Fondo de Inversión Rusa por 20 millones de dosis de la vacuna Sputnik V y a través del Mecanismo COVAX de la Organización Mundial de la Salud por 9 millones de dosis. Además, el país continúa negociando para adquirir vacunas de los laboratorios Pfizer, Sinovac y Sinopharm.

El país suramericano había apostado por AstraZeneca, en agosto pasado, cuando anunció que la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford se produciría en el país, en el laboratorio argentino mAbxience. Pero el retraso que sufrió esta vacuna obligó a Argentina a tener que esperar hasta abril próximo.

Con Pfizer no logra firmar el contrato, pese a que fue autorizada por el organismo regulador, Anmat. El Gobierno dice que es por las «tantas exigencias de inmunidad y prevención» que pide el laboratorio, pese a que el país sancionó una ley a su pedido y le ofreció una estructura para que haga el estudio clínico más grande del mundo por la cantidad de voluntarios.

Con China, el país está en negociaciones para obtener la vacuna de Sinopharm y Sinovac, pero también generó una confusión en la relación bilateral al desplazar al embajador argentino en el país asiático.

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Entre estas negociaciones, en octubre pasado, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner se reunió con el embajador ruso en Argentina, Dmitry Feoktistov, en su despacho del Senado.

Hoy la única vacuna disponible es la primer dosis de la vacuna rusa. Cuando llegó el primer lote, en un avión de la línea de bandera y traído por una comitiva de funcionarias del Ejecutivo que había viajado a Rusia, el Gobierno anunció que buscará a mediados de enero otras 5 millones de dosis y en febrero otras 14,7 millones de dosis desde India y Corea del Sur.

Su intención es seguir en una siguiente etapa con la vacunación de los adultos mayores a 70 años; luego los adultos entre 60 y 69 años; las fuerzas armadas, de seguridad y servicios penitenciarios; el personal docente, y luego otras poblaciones estratégicas.

EFE

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