Alex Tienda, un viajero en Venezuela

El youtuber mexicano visitó Venezuela para documentar las extrañezas de un país marcado por la desigualdad. Además, descubrió las maravillas naturales y culturales que caracterizan al venezolano. El equipo de El Diario conversó con él sobre su vida de viajes y las impresiones que se llevó de su visita

El documental Venezuela, dirigido por Alex Tienda y producido por Media Traveler, estableció una mirada equilibrada sobre las extrañezas del país. El youtuber mexicano, con un tono de voz expansivo, visitó los lugares más reconocibles de Caracas, caminó entre la oscuridad de la noche por las calles del centro de la ciudad, paseó entre las mansiones que visten las colinas del este, se inmiscuyó en las comunidades desfavorecidas de Petare, visitó la magnificencia del Salto Ángel y, además, sintió el calor humano que se mantiene impoluto ante las adversidades. Cada uno de estos elementos se reflejó en su trabajo junto a una investigación previa para responder, quizá, no por entero una pregunta latente: ¿Qué ocurre en Venezuela?

Las imágenes introductorias remiten a un pasado de progreso y evolución, entre las décadas de los cincuenta y los ochenta, cuando se consideraba a Venezuela como el más sustentable de América Latina y era la vitrina democrática de un continente plagado de totalitarismos. Luego, marcando el compás de la historia reciente, la imagen de Hugo Chávez aparece como detonante y quiebre de la sociedad. La investigación previa de Alex Tienda junto a la asimilación de culturas dispares y diferentes es uno de los primeros vistazos para entender el documental.

Hago esa investigación en cada uno de los lugares nuevos que visito. Una de las cosas que procuro evitar en mi contenido es la visita sin información a un sitio. En realidad, creo que tengo una responsabilidad muy grande porque me ven niños y adultos que no tienen la oportunidad de viajar y mi trabajo como travel blogger es mostrarles, más allá de la foto bonita, una enseñanza sobre cada lugar”, comenta en exclusiva para El Diario.

El primer viaje para Venezuela fue pautado entre 2017 y 2018, pero no se materializó. Luego, a principios de 2021, después de un año en pandemia, descubrió que, aunque Venezuela tenía sus fronteras cerradas, mantenía contacto aéreo con la ciudad de Cancún, México. Era el momento perfecto, relata, para conocer y documentar las cosas negativas y positivas que había escuchado durante estos últimos años.

Siempre que se habla mal de un destino existe algo positivo que no se está contando. Después de viajar a diferentes lugares del mundo, sobre todo a aquellos que no son los más felices o bonitos, descubres que estos sitios tienen muchas cosas buenas por documentar”, agrega.

El capítulo número uno del documental narra las peripecias del viaje de Alex Tienda en el medio de un contexto pandémico. Al principio, mientras explica las características del avión Boeing 737-400  que realizó su primer vuelo en 1989 y se mantiene activo en la aerolínea Avior, es notable el conocimiento aeronáutico del narrador. Luego, al llegar a Venezuela es capaz de retratar los pequeños detalles que construyen la normalidad de una nación: uno de ellos que, en su puntualidad, es capaz de sintetizar el funcionamiento de Venezuela ante la mirada del extranjero.

Después de bajarse del avión en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía, estado Vargas, era necesario cumplir con la prueba para covid-19. La fila se agrandó con todos los pasajeros y, mientras Alex mostraba inconformidad por la espera, se reconocía la calma de los pasajeros venezolanos acostumbrados a la burocracia perenne de las instituciones. Pasaron tres horas para que Alex Tienda pisara suelo venezolano.

10 episodios para reconocer algunos elementos de Venezuela

Entre las calles del centro de Caracas Alex Tienda comenzó su viaje por el país. Era notable en sus imágenes la parafernalia del rostro de Hugo Chavéz en cada esquina y sus ojos vigilantes, pero, al mismo tiempo, la sensación calurosa del venezolano estableció una primera mirada del temple identitario ante las complicaciones del contexto. Una señora, muy amablemente, le ofrece un masaje en las aceras de la avenida Baralt. Todos conversan con soltura y una alegría inherente.

Sin embargo, la documentación histórica permite reconocer el deterioro de la vida arquitectónica del centro de Caracas. Cada uno de los sitios visitados por Alex es explicado con detalle y el espectador, venezolano o no, reconocerá las diferencias históricas de la ciudad; desde la algarabía del brutalismo en la segunda mitad del siglo XX hasta la unificación ideología del chavismo reconocida a leguas de distancia por la mirada imperceptible pintada en los edificios.

El siguiente capítulo se detiene para explicar las razones del chavismo y su importancia para circunscribir la historia contemporánea de Venezuela. De esta manera, las miradas maniqueístas del extranjero para determinar la situación del país se vuelven incompletas y la documentación, junto al testimonio de los venezolanos, establece una mirada verosímil de la realidad.

En el caso de Venezuela traté de documentarme lo más posible y tener el mayor contacto posible con las personas del país para conocer sus testimonios, relatos y enseñanzas para mostrarlo al mundo a través del documental. De esta manera, puedo repartir toda la información y las vivencias en el mismo lugar para encontrar un punto balanceado, objetivo, de la situación actual”, explica.

Por eso mismo, cada uno de los episodios, desde la dolarización hasta la precariedad de las comunidades populares, lleva consigo un bagaje investigativo que se adhiere al testimonio de los venezolanos. Esto provocó una reacción masiva de los espectadores que impulsó el trabajo realizado por Alex Tienda. Cada uno de ellos, en su mayoría venezolanos, vio su historia reflejada en un país que ya no es el mismo de antes. Muchos lo observaron desde la melancolía de la distancia migratoria y otros, todavía en Venezuela, lo vieron con la extrañeza de una normalidad absurda.

“No me esperaba que iba a causar tantas emociones en los venezolanos fuera y dentro del país. Sobre todo, mucha gente recuperó las ganas de luchar por su país. Posterior a la serie lo he visto y vivido porque, al final, uno trabaja para encontrar el éxito, pero la mejor finalidad es inspirar a los demás. Creo que logramos cambiar mucho la percepción del venezolano y el extranjero. Entonces, algo que pudo haber dejado el documental es la satisfacción de hacerle recuperar el amor por su país a muchas personas”, dice.

La cara negativa de la realidad se encontró con la mirada turística, pocas veces mencionada en los noticieros, de un país conformado por millones de espacios inigualables en el mundo. En uno de los últimos capítulos de la serie realiza un viaje por carretera hasta las playas de Morrocoy en el estado Falcón. La magnificencia de los lugares fue una de las cosas más sorprendentes para los espectadores extranjeros.

Luego, en el último episodio graba su viaje por Canaima y por el Salto Ángel, en el estado Bolívar. Las maravillas naturales de Venezuela marcaron la memoria de Alex Tienda y en su individualidad, viéndose diminuto ante la grandeza de la caída de agua más alta del mundo, sus ojos se aguaron y la voz entrecortada dio chispazos de una experiencia nunca antes vista por su narrador.

Canaima es uno de los lugares que más me ha impresionado en el mundo. Es único. Ahora, además de lo visualmente majestuoso de ese lugar, para mí lo impresionante es lo que representaba estar ahí después de tantas complicaciones de logística. Fue uno de los lugares más especiales”, narra.

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Venezuela fue uno de los destinos más significativos para Alex Tienda. Incluso, al finalizar su viaje y regresar a su hogar en Guadalajara, México, comenzó una campaña de Gofundme para recaudar dinero e invertirlo en la comunidad de Petare que visitó. La meta al principio era de 25.000 dólares. Sin embargo, la receptividad del público fue positiva y hasta la fecha ha recaudado 96.825.000 dólares para colaborar a las familias desfavorecidas de este sector.

El Diario

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